"En Bolivia hay un golpe de Estado y no me parece que eso sea debatible". Así marcó su postura la ex canciller del macrismo, Susana Malcorra, alejada del discurso oficial que pretende nombrar como un "impasse" la renuncia de Evo Morales Ayma a la presidencia ante presión militar y amenazas.

La ex ministra evidenció que "hubo una destitución por sugerencia de las Fuerzas Armadas y es muy peligroso ponerlo a consideración", en referencia a lo planteado por el actual canciller, Jorge Faurie, quien consideró que "no están los elementos para describir esto como un golpe de Estado".

En diálogo con radio Futurock, expuso: "No sé porqué Macri y Faurie no llamaron golpe de Estado a lo que pasó en Bolivia. Hay una lectura ideológica por parte del gobierno argentino y eso es muy peligroso, hay que ser cuidadoso en este sentido". También agregó que "la postura de Argentina respecto al golpe de Estado no es una postura constructiva".

"Acá hubo un golpe de Estado, no es una cuestión debatible, es un golpe de Estado liso y llano. La región supo decirle Nunca Más a los golpes, me parece peligroso que ahora se pongan consideraciones en torno al golpe en Bolivia", remarcó.

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En declaraciones a radio La Red, la ex ministra de Relaciones Exteriores y Culto analizó: "Que se diera en un contexto muy complejo, y donde hay cuestiones que se pueden poner sobre la mesa como motores que llevaron a la expresión de la gente en las calles, no quita que objetivamente se pueda hablar un golpe de Estado".

Para ella, debe tenerse en cuenta que fue interrumpido el mandato de un presidente democráticamente electo, que el procedimiento no es el establecido constitucionalmente, y que las Fuerzas Armadas tuvieron un rol importante en el desenlace.

Respecto a una posible salida a la situación, planteó que "en la región podría generarse un espacio para tender puentes, pero el problema es que la región están muy fracturada y dividida por cortes ideológicos". "Hay que encontrar un grupo de gente que sea respetada y que sean capaces de generar diálogo. Lo más preocupante es que las calles de Bolivia están estallando, y no hay nada bueno detrás de eso", lamentó.