Se venía venir y se vino. Y las modificaciones sobre la modificación sobre los derechos por imporaciones decididas por el Gobierno llegaron con un fuerte debate mediático, con la mayoría de las voces del sector con críticas a lo que describen como una suba en las retenciones, mientras que desde el gobierno aseguran que se trata de una actualización de las medidas implementadas por Mauricio Macri en 2018.

Fue un viejo dirigente del campo, líder de las protestas de 2008, el que puso paños fríos. Eduardo Buzzi, ex presidente de la Federación Agraria Argentina afirmó que la actualización de las retenciones "está dentro de los parámetros del aumento del dólar, lo que no debió ser es inconsulto. Lo que nos molesta particularmente a los pequeños y medianos productores es que se cobre lo mismo que a cualquier actividad con alta demanda de mano de obra". Y aseguró que "esto ha generado un revuelo bárbaro porque es el sector que menos espalda tiene".

Buzzi reconoció: "Es cierto que hay una readecuación al tipo de cambio real, más que un aumento confiscatorio y autoritario como hubo en el 2008, cuando había un crecimiento a tasas chinas y se mandaron la joda de la 125 y hubo un rebelión fiscal".

En declaraciones a Radio Metro, explicó que "si la dirigencia actual se deja llevar por las asambleas, es un escenario. Si la dirigencia puede dirigir esas asambleas y poner una prioridad en las mesas de negociación, el escenario es otro. Hay que darle una oportunidad a la política. Hay que tener huevos, en esta etapa, para ser moderado; hay que lograr negociar".

En rigor, el sector sabía que alguna modificación iba a ocurrir, tanto que aceleró la entrega de maíz y soja antes de la asunción de Alberto Fernández. Se esperaba que el nuevo gobierno aplicara retenciones a la soja que podrían ir del 27% al 35%.

En lugar de eso, lo que ocurrió fue que se dejó sin efecto el limite de 4 pesos por dólar de retención, cerró el registro para declarar las exportaciones de granos y subproductos y subió los derechos de exportación para determinadas posiciones arancelarias.

Después de mucha polémica, la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias reafirmó su "contundente rechazo" a los derechos de exportación, al tiempo que ratificó su "compromiso con el diálogo" en la búsqueda de entendimientos.

Así lo hicieron saber sus integrantes en un comunicado, luego de haber mantenido un encuentro esta tarde con el ministro de Agricultura, Luis Basterra.

Lo que espera el campo es que las medidas, sean compartidas: "Al respecto, destacaron la necesidad de conocer el paquete completo de medidas económicas y productivas en el marco de la Ley de Emergencia que el gobierno enviará al Congreso u otras medidas que puedan tomarse, y el esfuerzo que se le solicitará a los distintos sectores para sobrellevar la crisis", resaltó el presidente de CRA, Jorge Chemes, quien poco antes protagonizó una entrevista en la que aceptó que "en cierto modo", las medidas no hacen más que retrotaer la situación a 2018.

Antes de que se expida la mesa de anlace amplios sectores dejaron trascender su malestar. El director de la Federación Agraria de Formosa, Pánfilo Ayala, aseguró en FM Viva de la ciudad de Formosa que "las bases están inquietas, de a poco se están organizando para reaccionar".

El presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa, Matías de Velazco, respondió con dureza, dijo que el gobierno nacional "está arrancando con el pie izquierdo" y destacó que las medidas "son desatinadas".

En tanto, en diálogo con Y Ahora Quién Podrá Ayudarnos, conducido por Ernesto Tenembaum, Jorge Chemes, dirigente de la Sociedad Rural Argentina, comenzó con un discurso confrontativo, pero terminó admitiendo que Buzzi tenía razón:

—Estamos sumamente preocupados porque si bien había alguna versión de que podíamos tener algún ajuste en las retenciones la verdad es que nos sorprendió habernos enterados por el Boletín Oficial. Sin ningún tipo de diálogo, a pesar de que se nos había adelantado que íbamos a tener algún contacto antes para consensuarlo. De cualquier manera esto agrava la situación que se vive en el campo y lo que más preocupa también es que se sigue teniendo la visión de que el campo es una fuente de recursos fiscales, no vemos que se esté apuntando a generar una política para que se desarrolle el campo. Obviamente a partir de ahí, pagar impuestos, el campo no tiene problemas en pagar impuestos, pero que sean razonables, algo que no llegue a ponernos en una situación de quebranto o una situación de pérdida como la que estamos viviendo.

Tenembaum lo interrumpió:
—Jorge, pemítame preguntarle dos o tres precisiones, porque entiendo el reclamo de forma y de falta de plan global que usted le hace al gobierno, pero sobre la medida concreta recién en otra radio hablaba Eduardo Bussi, que fue un muy combativo dirigente durante la 125, y dijo que esperaba un manotazo mayor, que esperaba un manotazo mucho mayor, que la suba de retenciones no es confiscatoria y que hay que tener huevos para ser moderado y no pintarse la cara. Quería ver si usted estaba de acuerdo con esos puntos de vista.
—En cierto modo le diría que sí. Y le explico por qué. Las retenciones que se modificaron al día de hoy en cierto modo es como retrotraerla al 2017...
—2018, creo no?
—Sí, principios de 2018 fin de 2017, con lo cual fueron aceptadas y de alguna manera no digo razonables pero bueno, se podía manejar. El problema surge porque a partir de las sucesivas devaluaciones que tuvimos los costos de producción se fueron al diablo. Esa es la realidad, entonces se achicó la rentabilidad, con lo cual esas mismas retenciones se transforman en negativas. Nuestros insumos están todos atados al dólar: combustibles, fertilzantes, agroquímicos, semillas, repuestos para maquinaria. Entonces, cuando viene una devaluación, si bien se genera competitividad y se puede exportar en mejores condiciones, los márgenes se achican porque nuestro costos de producción corren de atrás.
—Ahora, concretamente, ¿esta ampliación de las retenciones deja al campo en pérdida o reduce las renatabilidades?
—No, lo que pasa es que no es igual para todos porque una cosa es estar a 500 kilómetros del puerto y otra a 100 kilómetros en una zona nucleo. Depende del rendimiento y el potencial que tenga el campo pero la verdad es que aún en las mejores condiciones el margen de ganancia es ínfimo y de ahí para arriba entramos en pérdida.