El premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Estela de Carlotto y la integrante de Madres Línea Fundadora, Mirta Acuña de Baravalle, salieron a cruzar ayer las declaraciones vertidas por la ex integrante de la Conadep Graciela Fernández Meijide, quien al referirse a la posibilidad de que el represor Alfredo Astiz, quien padecería un cáncer de próstata, sea beneficiado con la prisión domiciliaria, afirmó que "a determinada edad" o ante algunas "enfermedades terminales" estar en condición de detenido "deja de ser una condena y pasa a ser casi una venganza".

El martes, a pocos días de conmemorarse un nuevo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, se supo que el Servicio Penitenciario Federal había incluido al represor que actuó en la ex ESMA en una nueva lista de presos en condiciones de acceder "a medidas alternativas de prisión".

Uno de los primeros en salirle al cruce a los dichos de Fernández Meijide fue Pérez Esquivel quien dijo que quienes "cometieron crímenes de lesa humanidad también tienen derechos y no los tenemos que violar, pero a esa gente no se le puede dar la libertad, y eso no significa venganza ni revanchismo" y puso como ejemplo lo que una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, ocurrió "con los prisioneros nazis".

El premio Nobel consideró que los represores "son seres humanos que necesitan un trato digno, pero Etchecolatz o Astiz tienen que seguir en el lugar donde están detenidos, deben ser tratados de forma humanitaria, pero en la cárcel común".

"Humanamente, uno podría entender que esté agonizando y (decir que) lo lleven a su cama, pero estos personajes son tan falsos, tan criminales que debería haber un grupo de médicos que certifiquen la gravedad de lo que dicen pero no es así y es una amenaza permanente", dijo por su parte Carlotto, quien explicó que los organismos "no quieren condenar a nadie que no haya hecho nada" sino que su accionar está dirigido contra "aquel que fue juzgado y condenado".

En tanto que Acuña de Baravalle se quejó porque según dijo, algunos "son misericordiosos y benévolos" con Astiz "pero con las personas que no tenemos respuestas sobre de qué forma y por qué se llevaron a nuestros seres queridos, no".