Desde el centro de Capacitación y Estudios sobre Trabajo de la Universidad Nacional de San Martín reseñaron a este diario que debilitar las políticas de formación profesional tuvo impacto negativo sobre las organizaciones sociales. La cantidad de beneficiarios se contrajo un 64% entre 2015 y 2018 y los programas destinados a promover la inserción laboral de trabajadores presentaron en 2018 una cobertura inferior a la crisis de 2009 y un alcance superior respecto a las fases contractivas posteriores (2014 y 2016). En particular, el Programa Empalme, cuyo objetivo es insertar a beneficiarios de programas sociolaborales en empleos registrados reveló una merma apreciable. A 18 meses desde su implementación, apenas alcanzó los 13.000 beneficiarios de los 400 mil fijados como meta.