Hasta la reunión del Gabinete no se sabía que la CGT iba a plantar al Gobierno. En la mesa del Salón Eva Perón, el ministro del Trabajo, Jorge Triaca, expuso los lineamientos de las conversaciones que venía manteniendo con la central obrera en las horas previas al segundo encuentro. Nadie imaginaba que el triunvirato iba a dar marcha atrás.

"Es muy valioso el diálogo con la CGT", decía el jefe de Gabinete, Marcos Peña, a los periodistas al salir de la reunión con los ministros. Eran las 10 de la mañana y hasta esa hora estaba confirmado el encuentro.

La decisión de suspender el cónclave causó sorpresa en la Casa Rosada. El encuentro se iba a realizar en la sede del Ministerio de Trabajo y no en Balcarce 50 como fue la primera vez. Triaca tampoco estuvo el miércoles pasado porque asistía a la asamblea de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) en Ginebra.

El Gobierno fue el primero en comunicar el plantón de los dirigentes gremiales que hace menos de una semana se sentaron en la misma mesa con un punteo de cinco condiciones. "Fue un tema interno. Había varias cuestiones", dijo una voz oficial sin dar detalles sobre la cancelación. El grupo de sindicalistas había llevado un temario de prioridades que iba a continuar debatiéndose: evitar los despidos por seis meses; la reapertura de las paritarias sin ningún tipo de limitación; eliminar ganancias en el medio aguinaldo; la devolución de fondos de las obras sociales; y no modificar la actual ley de Contrato de Trabajo.

La CGT había resuelto en la reunión del consejo directivo de la semana pasada pasar a un cuarto intermedio hasta ayer antes de convocar a un paro nacional. De aquella reunión en la Rosada, el Gobierno resolvió decretar una suba de hasta 2,5% mensual ûjulio y agosto- en los acuerdos paritarios del sector privado. El tope era de 5% en dos cuotas, según lo estableció el Boletín Oficial el viernes pasado.

La Rosada había programado un nuevo encuentro encabezado por los ministros Triaca, Nicolás Dujovne de Hacienda, y el secretario Mario Quintana. Antes de que comenzara, el jefe de gabinete había resaltado como "valioso" el diálogo con la CGT pese a que haya "puntos en desacuerdo".

La reunión no se iba a realizar en el mejor clima sobre todo después de que Hugo Moyano ratificara el paro de Camioneros para mañana. "La paritaria está en una conciliación obligatoria. No es el camino adecuado. Ya sabemos cuáles son sus actitudes", analizó Peña sobre la medida de fuerza. Las dos CTA, encabezadas por Hugo Yasky y Pablo Michelli, también convocaron a un paro con movilización a la Playa de Mayo.