PRESIDENTE ELECTO

Milei rompió todos los pronósticos, ganó con amplitud y el país entra en una nueva etapa

En minoría en el Congreso, deberá negociar; Macri, el otro gran triunfador

No hubo incidentes mayores. La jornada fue tranquila y la participación estuvo en línea con los comicios previos. Sin embargo, el país vivió un día de extrema tensión a la espera de los resultados. Un electorado impredecible, que subió al primer lugar del podio a Javier Milei en las primarias y protagonizó un notable repunte de Sergio Massa en la primera vuelta, volvió a sorprender cuando los pronósticos anunciaban paridad: más de 11 puntos de diferencia, fuera de todo cálculo previo. Más allá del contundente triunfo del candidato de La Libertad Avanza, la única gran certeza es la ratificación de la profunda división en la que viven los argentinos.

A cuarenta años de la recuperación democrática, el país inicia un cambio drástico. Una nueva fuerza, nacida de la desazón y la malaria, sepultó el bipartidismo, aunque fuera forzado, y sumió al peronismo en la oscuridad. Una nueva era irrumpe en la política. Poco, muy poco, se sabe de ella. Por lo pronto, Milei deberá gobernar en minoría y tendrá que negociar, una práctica que no parece estar en su ideario.

 

La victoria de LLA tuvo otro gran triunfador: Mauricio Macri. Frustrado ante la eventual pérdida del liderazgo de Juntos por el Cambio, el fundador del PRO había empezado, en la noche misma de las PASO, a socavar la alianza que lo llevó al poder en 2015. Un día después de las generales, aún sobre la euforia massista, pegó el golpe de timón: terminó de dinamitar JxC y pactó con Milei. Tomó riesgo y festejó. Tendrá otra apuesta, más personal, cuando Boca renueve auroridades en menos de un mes.

El domingo deparó algunas confirmaciones y una gran sorpresa: la provincia de Buenos Aires. Massa necesitaba ganar la elección en territorio bonaerense. Sobre el cierre del escrutinio provisorio se imponía por menos del 2% de los votos. El Gran Buenos Aires, que había reaparecido en la primera vuelta con todo su vigor, se rindió, no ya al interior del país sino al interior de la propia provincia.

Solo Santiago del Estero mantuvo el predominio histórico para Unión por la Patria, que obtuvo allí el 67% frente al 32% de Milei. El único otro distrito que ganó el oficialismo fue Formosa, con números muy distantes de los habituales (56% a 43%). El resto, todo violeta. Y otra vez con el pico cordobés a la cabeza: solo en la provincia mediterránea el libertario le sacó 1 millón de votos a Massa.

Una vez más, la segunda vuelta determinó que el perdedor de las generales logró revancha en el mano a mano final. Así lo había soñado Raúl Alfonsín cuando pactó con el peronismo la modificación del sistema electoral con la esperanza de hacerlo más vulnerable. Su invento resultó exitoso, pero no fue su gente la que le sacó provecho.

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