El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, volvió a marcar distancia de Juntos por el Cambio y el PRO a pocos días del fin de la gestión de Mauricio Macri. Con fuertes críticas a la falta de apertura del actual gobierno, elogió las jugadas de Cristina Fernández de Kirchner y planteó que el jefe de Estado terminó "aislado de la sociedad y la realidad".

Consultado sobre si aún se define como macrista en una extensa entrevista brindada al diario Clarín, fue contundente: "No soy del PRO. Sigo siendo un afiliado peronista. Eso va a ser así para lo que me quede de carrera política. Nosotros trabajamos para que Macri fuera presidente y trabajaremos con él hasta el 10 de diciembre", sostuvo, y adelantó que luego del 10 de diciembre colaborará "para formar una fuerza de centro, que promueva el diálogo y que termine de una vez por todas con la grieta que siempre estamos invocando pero que no hacemos nada para terminar". Esta semana, Monzó encabezó un acto en Florencio Varela como su primera presentación pública fuera del espacio cambiemita.

Respecto a la herencia que deja Macri al presidente electo, Alberto Fernández, destacó como positiva la política internacional, pero reconoció las fallas a la hora de mejorar la situación de la economía y la pobreza, además de la grieta ideológica. "Me duele que dejamos el país con la misma confrontación que la que recibimos en 2015. Primero hay que curar esa herida y, como consecuencia de esa sutura, podremos superar las otras crisis", manifestó.

Respecto al rol del jefe de Gabinete, Marcos Peña, analizó que "ha mejorado mucho a la figura de Mauricio y ha aportado mucho", pero expuso que "Mauricio lo cargó en exceso, al definirlo como 'sus ojos y su inteligencia'" y transferirle poder.

"El objetivo de Marcos es cuidar a Mauricio y ese objetivo, ese error de origen, marca los errores siguientes. Hace que los gobiernos tengan un perfil más de cortesanos que de gente que legitima políticamente. Ese error te lleva aislarte de la sociedad y aislar al presidente o al jefe de la realidad, porque la perdurabilidad de todos sus funcionarios depende más del humor de quien manda que del humor de la gente. Por lo tanto, termina siendo un gobierno de obsecuentes", lanzó.

Sobre esto, profundizó que en el caso de Macri "esto lo llevó a aislarse y a creer que una semana antes de las PASO podíamos ganar la elección. Y eso nos llevó a que 12 de agosto y durante 10 días viéramos a un presidente desnudo que le endilgaba a la sociedad la responsabilidad del resultado electoral. Vimos a un presidente enojado, porque llegó a una situación tan virtual y la realidad fue tan contundente que no lo pudieron aceptar".

Sobre el asesor político Jaime Durán Barba, cuestionó que "tiene un discurso muy malo para el país y muy cómodo para este esquema de poder. El discurso de él es que no es necesaria la intermediación política, lo vincular. Cree que esto se resuelve con las redes y la tecnología, que se resuelve del centro hacia la periferia, pero las responsabilidades son del presidente y de los funcionarios".

Ante la pregunta de si Macri lo decepcionó, expresó que "la decepción tiene que ver con el origen". "En 2015 mi ilusión era formar un gobierno más amplio, integrar a ese peronismo que colaboró en el Congreso para formar una tercera vía y superar la grieta. En eso sí me decepcionó".

"La estrategia de Duran Barba es la grieta, es blanco o negro, es sostener a Cristina Kirchner como la persona que define la elección a favor o en contra. Sin lugar a dudas, Cristina es la figura más trascendente de los últimos 10 años. En 2015 nosotros llegamos al gobierno producto de esa figura, de los que querían a esa figura y de los que no la querían. Algunos creyeron que llegaron porque eran mejores", expuso.

En este sentido, criticó la falta de "apertura política" que "no estuvo los 4 años" de gestión y aseguró que le hubiera gustado que Macri haya estado "por encima de las partes" en las últimas elecciones para "hacer el traspaso de una generación a otra", lo cual comparó con lo que hizo Fernández de Kirchner. "Cristina fue inteligente, amplió su espacio, incorporó a Sergio (Massa). Hubo gestos distintos que lo llevaron al triunfo. Si Mauricio se hubiera anticipado, seguiría gobernando Cambiemos".

Por otro lado, aseguró que tiene "muy buena relación" con Alberto Fernández, y admitió que aceptaría un cargo en el nuevo gobierno si se lo piden. "En este momento quiero irme a mi casa, disfrutar de mi familia, abrir una consultora con mi amigo Nicolás Massot. Pero si el objetivo es éste, estoy para colaborar con todos. Voy a colaborar en todo lo que pueda para que Alberto Fernández tenga éxito, porque eso va a hacer que vivamos mejor todos", sostuvo.

Además, dijo que el kirchnerismo para él "fue un límite, pero no tenemos que estar viviendo la vida al límite, hay que darle oportunidades". "Ponerse límites es una barrera que nos llevó a lo que estamos viviendo en la Argentina, basta de límites. El sentido del próximo gobierno va a ser la búsqueda del diálogo", concluyó.