*Especial para BAE Negocios

Estuvo sentado una hora frente a las cámaras de Crónica TV. Por momentos se lo notaba tranquilo. En otros, los nervios le jugaban una mala pasada. Habló de Macri, Cristina, del peronismo, del mundo sindical, y de su eterno amor, Independiente. Al canal fue acompañado por su abogado, para quien "hay una moda de denunciar a Moyano". Hugo, el ex-lider de la CGT, el modelo de gremialista combativo en los 90, el referente de los camioneros, dialogó mano a mano con "Chiche" Gelblung. "Si voy preso pido estar al lado de Franco, el papá del presidente", disparó para agigantar (aún más) su enfrentamiento con Cambiemos.

Lejos en el tiempo quedaron las fotos de Hugo Moyano con Mauricio Macri. La relación ("hace dos meses que no hablamos") giró 180º grados. Es más, en los pasillos de Casa Rosada tienen "vía libre", según fuentes consultadas, de actuar contra el camionero, como lo demostró en los últimos días la diputada Graciela Ocaña. Por eso los ataques y allanamientos que sufren gremios cercanos al actual presidente de Independiente. "Antes yo era un amigo, durante los ocho años en la Ciudad. Pero ahora tienen poder y creen que se pueden llevar todo por delante. Se creen los dueños de todo", añoró.

"Quieren distraer a la gente con ridiculeces. Sumieron al país en una crisis y no tienen la capacidad de resolverlo", resumió Moyano. Moyano tomó (por momentos) las preguntas sobre su posible detención con gracia, ya que solicitó "un casco grande porque soy cabezón".

"Yo no me arrodillo ante nadie", disparó al recordar que ya le tocó estar preso por una causa "inventada, me pusieron drogas", señaló.

El dirigente juró no ser dueño de Oca, aunque sí reconoció haber colaborado con el pago de los sueldos por un monto de $50.000.000. Según su mirada, los ataques sufridos son "por habernos opuestos a la reforma laboral".