El represor y último dictador de la Junta Militar, Reynaldo Bignone, falleció ayer a los 90 años cumpliendo una condena por crímenes de lesa humanidad.

El militar fue presidente de facto de la Argentina entre el 1º de julio de 1982 y el 10 de diciembre de 1983, cuando traspasó el mando a Raúl Alfonsín en el regreso de la democracia.

Durante su paso por la Casa Rosada, Bignone había ordenado la destrucción de toda la documentación sobre detenidos y desaparecidos durante la última dictadura y también es recordado por firmar la ley de autoamnistía que redimía de responsabilidad penal por violaciones a los derechos humanos a los miembros de las Fuerzas Armadas.

El represor se encontraba cumpliendo de manera domiciliaria una condena a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos entre 1976 y 1977 en el Colegio Militar de la Nación contra conscriptos del servicio militar obligatorio. También había sido condenado a 20 años en el marco de la causa que investigaba los delitos cometidos en el llamado "Plan Cóndor".

En 1999 había sido beneficiado con la prisión domiciliaria por su edad y, aunque en 2010 le habían revocado ese beneficio, un año más tarde le volvieron a permitir que cumpla su condena en su casa.