Rudy Ulloa narró los primeros pasos del mito; de ese dirigente que volvió a Río Gallegos como abogado; que como un designio del destino, siempre tuvo que pelear contra la adversidad; que no descansó un minuto; amado y odiado. Néstor Carlos Kirchner. A continuación algunos extractos de su testimonio en una entrevista con La Opinión Austral

"Yo tenía 14 años (...), conocí a Kirchner que venía a militar al barrio; todavía estudiaba abogacía en La Plata; era lo que sabíamos nosotros".

"Néstor estaba en la Juventud Peronista y hablaba, hacía análisis político a nivel internacional, nacional, provincial, local; la tenía clara, con unas ganas. Lo veíamos muy entusiasmado, muy preparado, muy convencido de lo que hacía, eso nos llamaba la atención. Decíamos que el tipo este estaba loco, o era un genio". 

"Yo hablo siempre de un libro que nos recomendaba siempre Néstor que es 'Conducción Política' por Juan Domingo Perón, que es el ABC de un militante, para entender de qué trata el peronismo y la trasmisión del proyecto, en ese momento era de boca en boca".

  <a href='/tags/Entrevista'>Entrevista</a> a Rudy Ulloa
Rudy Ulloa conoció a Néstor Kirchner cuando aún estudiaba abogacía en La Plata

"Néstor decía: 'Se puede llegar al poder con un acuerdo, con un golpe de estado, pero el camino más difícil es construir poder con la gente, ese es el más largo, pero es el más contundente, el que más firmeza te va a dar cuando tengas la posibilidad de conducir los destinos institucionales de una ciudad, una provincia o un país. De hecho, lo demostró (...) Así, de esa manera, fue el mejor intendente de Río Gallegos, el mejor gobernador de Santa Cruz y creo que, junto a la doctora, va a ser el mejor presidente de la historia, es una cuestión de tiempo".

"Él nunca dejó de ser de Río Gallegos, era pingüino. Y estoy convencido que si alguna vez se jubilaba, iba a estar acá o en Calafate. Él podía ir a cualquier lado, pero fíjense que venía siempre que podía, quería estar acá".

"Néstor dejó la vida pensando en que se podían cambiar las cosas (...). Él vivía para la política. Estaba totalmente convencido. Se levantaba y se acostaba hablando de política (...) No tenía problemas chicos, parecía que todos eran grandes, eso en algún momento te va afectando. Nunca demostró ninguna debilidad, nunca lo ibas a escuchar decir que le dolía esto o aquello. Podía partírsele la cabeza, pero no te lo iba a decir; era un concepto de vida que tenía".