Paritarias en el menor término posible, base del 30%, cláusula de revisión y utopía aspiracional de cláusula gatillo, son el horizonte del corriente año para las organizaciones sindicales. La discusión salarial del año está condicionada "per se" a partir de los guarismos inflacionarios de enero. Al 2,9% que informó el Indec, la consagración de la pérdida del poder adquisitivo del 11% y las variaciones interanuales más críticas desde la hiperinflación de 1991 se agrega decisión flexibilizadora de la Casa Rosada para convenios laborales.

Haciendo números, la administración Cambiemos ya marcó la cancha en la puja con los maestros y profesores de la provincia de Buenos Aires, la inflación como marco y límite.

"El poder adquisitivo experimentó el año pasado la caída más importante desde el año 2002. Este dato, tan evidente como preocupante, resulta en realidad incompleto para describir un aspecto sustancial de la dinámica que vienen experimentando los trabajadores", sintetizaron desde el CETyD de la Universidad Nacional de San Martín al graficar datos de los acuerdos insuficientes que se firmaron en 2018 respecto a salarios. Año electoral donde también los sindicatos asumen que la "cláusula de revisión" ni siquiera es garantía de salvaguarda para sindicatos poderosos.

La UOM cerró su acuerdo del año pasado con 40%, 7 puntos por debajo de la inflación más simpática y pensando en marzo saben que no podrán firmar por menos del 30%. Juega en cada puja la necesidad de sostener puestos de trabajo resignando puntos, los metalúrgicos ya perdieron en la era Cambiemos 55.000 trabajadores y asumen que hoy hay 20.000 en riesgo. Desde las pocas certezas destacan, sin embargo, que a diferencia de otros rubros "existe una cohesión entre empresarios nacionales y el sindicato", indispensable en tiempos de crisis.

Comercio, otra organización con peso propio también negociará en marzo por sus 1.200.000 trabajadores con algo más de espalda viene de acordar 45% en la edición pasada y cuenta con buena relación con el Gobierno. La previa a las discusiones de fondo ya incluyó acuerdos cortos como ferroviarios (transporte de pasajeros), aeronaveganctes y trabajadores de la carne, que en formato de trimestre abrieron el fuego. En la línea de mieles aceptables con el Ejecutivo también UPCN pudo negociar para el modo "derrota digna" con 35% más un bono de $5.000, en paritaria 2018 que todavía no llegó al capítulo final, el cual al momento es "abierto".

El motor debilitado de la construcción, para pesar del Gobierno, también posee su desafío salarial.Volverá a negociar en abril, firmó el 37% en el último acuerdo pero la cifra en rojo punzó se enmarca en la pérdida de 20.000 puestos de trabajo. De sumar los indirectos, la reflexión de "pasaron cosas" se explica por sí sola. A modo referencial y válido incluso para otros rubros de actividad vale citar un tweet de la colega Victoria de Masi (@videmasi) en cuanto a la pérdida de poder adquisitivo contra los valores de mercado en cuanto a productos, servicios y otros menesteres: "De casa al trabajo, del trabajo a casa: $36 por día de colectivo. Soy periodista. Mi paritaria cerró en 23% en un año en el que la inflación fue del 47,6%". Ilustrativo por demás en datos duros conformados en opinión, hasta apeló al humor para un saludo final con picardía. Postales paritarias de época.

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