Las reglas de juego que los propios espacios políticos convinieron dejaron poco lugar para los intercambios directos. Las presentaciones estaban definitivamente pautadas de antemano y, más allá de la templanza o inseguridad que cada uno presentase, los discursos en esta clase de debates siempre dejan la sensación de estar sobreactuados.

En el marco de la pelea de fondo, el principal interrogante pasaba por la estrategia del presidente Mauricio Macri para aprovechar el debate ante la posición de debilidad en la que quedó tras las PASO. Atacado por todos los flancos, se ciñó a su libreto y lanzó ataque puntuales. "La neutralidad con Venezuela es avalar la dictadura", aseguró.

Alberto advirtió que los amigos del Presidente “se llevaron la plata” y deberán rendir cuentas

"Pensé que iba a ser más simple estabilizar el país", reconoció al hablar de economía , donde reiteró el speach de campaña y la confianza en una nueva etapa de crecimiento. En relación a la deuda, se defendió diciendo que la mayor parte se tomó para pagar deuda contraída en la anterior gestión.

Alberto Fernández, que llegaba más calmo, manejando personalmente la riendas de su discurso y desdeñando cualquier consejo marketinero, sorprendió por su belicosidad. Se quejó de los 13 minutos con que contaría en toda la velada y atacó con todo: "Alguien mintió mucho en el anterior debate. Vengo a decirles la verdad", arremetió al presentarse. El candidato del Frente de Todos retomó el ataque en su intervención. Aseguró que la globalización "no nos obliga a estar de rodillas", planteó dudas sobre la "letra chica" del preacuerdo firmado entre el Mercosur y la Unión Europea. Señaló que Macri "está preparando la ruptura de relaciones con Venezuela" y sugirió que está en ciernes una intervención militar sobre la nación bolivariana.

En materia económica recitó casi de memoria el texto de sus spots televisivos de campaña y le advirtió a Macri que "los dólares se los llevaron sus amigos", por lo que, dijo, deberán rendir cuentas.

Tercero en discordia. Roberto Lavagna, se mostró poco ducho en el manejo televisivo. Se quedó sin tiempo a la hora de la presentación, dudó durante sus intervenciones y le costó cerrar ideas. Al hablar de economía, incluso, apuntó contra la grieta antes de plantear propuestas. Su figura fue la menos preponderante en el debate.

Como era de esperar, Nicolás Del Caño fue el más enérgico y picante. Aludió al "desastre" que deja Macri, a quien acusó de "lamebotas de los yanquis", apelativo al que sumó a Sergio Massa. Varias intervenciones suyas apuntaron contra el Frente de Todos, al que acusó de "cómplice" del actual Gobierno. Apuró a Fernández para que se pronuncie sobre la idea de retrotraer tarifas al 2017. Alberto tomó el guante y dijo que mezclaría medidas ortodoxas y heterodoxas.

Como Lavagna, Juan José Gómez Centurión, mostró poco manejo. Se quedó sin tiempo en varias de las intervenciones. Propuso achicar el gasto fiscal y gasto público, reducir la cantidad de impuestos y sacar el pie de la cabeza al campo. Desafió a Fernández sobre las retenciones pero no logró respuesta.

El jefe de Estado le achacó a su rival avalar la “dictadura” en Venezuela con su neutralidad

José Luis Espert, en tanto, le reconoció a Macri "que nos sacó de la cloaca" en relación a la inserción internacional. Fiel a su estilo, se mostró casi sobrador. "El Mercosur fue una mentira", sostuvo, le pidió a Moyano que deje de "currar con la justicia social". También aputó contra las leyes laborales y reclamó "no mentirle a nuestros jubilados".

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