“Si hay algo bueno que se pueda rescatar de esta crisis es la muerte del nihilismo”, aseguró la periodista española Pilar Rahola, que destacó como síntoma de esa aseveración el ejemplo de “los médicos que trabajan cientos de horas”, en la importancia de brindarse para el otro. Lo hizo durante su participación en el primer panel del encuentro anual de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) que se desarrolla a lo largo de esta mañana de modo virtual.

Desde Barcelona, la escritora -vieja conocida de la sociedad argentina- arribó a esta conclusión luego de una disertación en la que el planteo estuvo más plagado de interrogantes que de certezas. Preocupada por la “crisis democrática” que dejará la pandemia cuando, alguna vez, culmine, planteó tres dilemas urgentes para las sociedades: quedarse en las casas o comer; priorizar seguridad o libertad; y avalar procesos de más o menos democracia.

Los dilemas -según explicó- son problemas en los que todas las soluciones son malas, lo que supone que no habrá salidas perfectas. En ese cuadro, planteó dos modelos: el alemán y el húngaro. Uno gobierno apostó a fortalecer los derechos de los ciudadanos y el otro se arrogó poderes extraordinarios. Los resultados en relación al control del Covid-19, sin embargo, fueron inversamente proporcionales a las restricciones impuestas.

“Las sociedades no deben permitir darle lugar a los aprendices de dictador”, advirtió Rahola, que aclaró que se debe temer “tanto a los populismos de izquierda como a los de derecha”.

“Que nadie use nuestros miedos para restringir nuestros derechos”, dejó como mensaje final.