La noticia de que Alberto Fernández es desde hoy precandidato a Presidente de la Nación en una fórmula con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner sacudió el tablero político y despertó la curiosidad de quienes no viven la política nacional como su cotidiano.

¿Quién es Alberto Fernández? Es abogado, ejerce como profesor de derecho penal y tiene en su haber el récord de permanencia en la Jefatura de Gabinete de Argentina, desde el 25 de mayo de 2003 hasta el 23 de julio de 2008, durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, de quienes se distanció marcando fuertes diferencias.

“Néstor y Cristina tenían una mirada y una interpretación distintas y los enojaba mi vocación de revisar lo hecho y de hacer autocrítica, así como mi insistencia en introducir modificaciones en el elenco del Gobierno y en la forma de afrontar el debate público. Siempre creí que en la actividad política uno debe permanecer en un alto cargo en tanto comparta, con los máximos responsables políticos, los objetivos buscados y los métodos de esa búsqueda. Con conciencia plena de nuestras diferentes miradas no creí conveniente seguir adelante como jefe de Gabinete”, escribió sobre su salida del Gobierno en su libro “Políticamente incorrecto. Razones y pasiones de Néstor Kirchner”, publicado por Ediciones B pocos días después de la asunción del segundo mandato de la ex presidenta en 2011.

Comenzó su carrera política como Presidente de la Asociación de Superintendentes de Seguros de América Latina en 1989 y en 1992, año en que dejó el cargo para asumir como Director del Programa de Transparencia en las organizaciones Públicas y Privadas de la Universidad de Buenos Aires, fue destacado como uno de los Diez Jóvenes Sobresalientes de la Argentina.

En el año 2000 fue por primera vez candidato a un cargo electivo. Integró las listas a Legislador de la Ciudad de Buenos Aires por la coalición Encuentro por la Ciudad, que llevaba la fórmula Domingo Cavallo - Gustavo Béliz para la jefatura de gobierno y cayó derrotada por Aníbal Ibarra, de la Alianza. De todas maneras, obtuvo el 33,20 % de los votos y asumió el 6 de agosto de 2000.

En esa época, integró el "Grupo Calafate", junto a Esteban Righi, Eduardo Valdés, Carlos Tomada y Julio Bárbaro, entre otros porteños y desde allí, después de la crisis de 2001, construyó los puentes entre el por entonces presidente Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.

Encargado del diálogo con la Mesa de Enlace en medio del conflicto por el proyecto de retenciones móviles sobre los derechos de exportación, los rumores sobre su renuncia comenzaron a circular tras el rechazo a la resolución 125 en el senado. Ese fue el principio del fin de su relación con los Kirchner, aunque según sus propias palabras se fue del cargo en julio de 2008 para para "permitir que se oxigene la gestión de Cristina Fernández de Kirchner". Otro político que tampoco iba a terminar bien con la pareja ocupó su lugar: Sergio Massa.

En 2011, sin embargo, votó por Cristina Kirchner: “Yo la voté a Cristina con la expectativa que muchas cosas cambien, pero eso no explica lo que está pasando, las reacciones o las propuestas que ofrece ante la realidad que se le viene encima. La Presidente da el discurso épico porque viene de ella, ella no tiene que demostrar que tiene coraje. Me da la sensación que la Presidente descubre cosas que nosotros le dijimos que estaban pasando. El problema de los trenes es de hace años. Salgamos de la tragedia y hablemos de la economía, los problemas que hay en economía también los quiere resolver con un discurso épico”.

Los años siguientes protonizó fuertes cruces con varias figuras del kirchnerismo y fue crítico del cepo cambiario y de la Tragedia de Once. Fundó un partido pero en 2013 se sumó al Frente Renovador, para asumir en 2015 la responsabilidad de llevar adelante la campaña de la candidatura presidencial de Massa.

En 2017 promovió la candidatura de Florencio Randazzo a senador nacional en la elección que compitió contra Cristina Fernández de Kirchner, Esteban Bullrich (Cambiemos) y Sergio Massa. Su candidato obtuvo un magro 3,7%.

El 2018 fue el año del regreso al kirchnerismo. "La unidad de la que estamos hablando no es la obediencia; es poder recuperar la capacidad de debatir. Que yo pueda hablar y decir lo que siempre dije, y que nadie me llame traidor. No podemos prescindir de los votos de Cristina", dijo en febrero.

Este año se había convertido en una suerte de vocero de la ex presidenta pero nada hacía suponer que pudiera ser el candidato para buscar consenso en el peronismo por lo que su candidatura resultó una sorpresa.