Un grupo de manifestantes convocados a través de las redes sociales por militantes macristas y libertarios rompió este lunes la cuarentena para reclamar en Plaza de Mayo contra las medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio y restricción de la economía, al tiempo que se realizó una caravana de protesta en Tigre y se escucharon cacerolazos en Recoleta y Retiro.

Unas 200 personas salieron de sus hogares violando el aislamiento social, preventivo y obligatorio y se concentraron en Plaza de Mayo para exigir el fin de la cuarentena, a la que denominan "la más larga del mundo" y que, con flexibilizaciones, ya lleva 66 días desde que fue decretado por el gobierno nacional el 19 de marzo ante una "potencial crisis sanitaria y social sin precendentes".

Llamados a participar desde las redes sociales y los grupos de Whatsapp, con barbijos y sin ellos, los manifestantes llegaron a la Plaza de Mayo para gritar consignas contra la cuarentena, en un acto que tuvo pequeñas réplicas en otras zonas del país: además de la caravana en Tigre, hubo pequeños actos en La Plata y Mar del Plata con gente que salió a la calle para reclamar el levantamiento de la medida dispuesta por el gobierno de Alberto Fernández.

La movilización fue protagonizada por opositores al gobierno que en marzo afirmaban que "los ministros de educación y salud no velan por la salud pública y nos quieren muertos a los argentinos", reclamaban el cierre de fronteras y la "urgente suspensión de las clases" en la universidad, mientras que ahora exigen terminar con el "yo me quedo en casa", con el argumento de que necesitan trabajar.

Pese a que de acuerdo al decreto presidencial estaban cometiendo un delito, las fuerzas de seguridad no actuaron y dejaron que los manifestantes pudieran expresarse desde el principio hasta el final.

En la marcha "anti cuarentena", que siguió en el obelisco, hubo permanentes gritos a favor de la "libertad", que se mezclaron con algunos insultos y agresiones contra la vicepresidenta Cristina Kirchner, y si bien casi todos concurrieron con barbijo o tapabocas, el distanciamiento social no se cumplió durante la mayor parte del tiempo.

Mientras que algunos de los manifestantes reconocieron que la pandemia existe, aduciendo que el precio a pagar en términos de restricciones a la libertad y retracción de la actividad económica es demasiado alto para seguir tolerando la cuarentena, otros negaron la circulación del coronavirus y señalaron que "fue creado por corruptos".

Uno de los manifestantes aseguró a los periodistas que "no existe el virus" y afirmó que "son teorías, que terminen con esta mentira. Que nos dejen trabajar y ser libres".

Sin banderías politicas, el color de la marcha lo dieron los cánticos y las cartulinas que llevaban los manifestantes: “Cuarentena inconstitucional. Violación de derechos”, decía el cartel que llevaba un hombre, pero había más. Mientras gritaban "libertad" o "no tenemos miedo", se mostraban los unos a los otros las cartulinas que fotografiaban para mostrar en las redes sociales.

“No somos esclavos”, “La libertad no se negocia”, “Se va a acabar la dictadura de los K”, afirmaban ante las cámaras del canal de noticias C5N.

Movilizaciones en Tigre y Córdoba

En paralelo a la marcha en el centro porteño, se realizó una importante caravana de autos en el centro de la ciudad de Tigre, convocados por los mismos motivos.

En este caso tampoco actuaron las fuerzas de seguridad para solicitar los permisos de circulación de los manifestantes, quienes pudieron expresarse sin inconvenientes, utilizando las bocinas de los vehículos en señal de protesta.

Mientras esto sucedía, en Retiro y Recoleta se escucharon "cacerolazos" de personas que a diferencia de aquellos, protestaron desde sus hogares sin violar el aislamiento.

En la ciudad de Córdoba, hubo una multitudinaria caravana de médicos que se manifestaron arriba de sus autos en contra de las imputaciones de dos colegas por el brote de contagios en el geriátrico Santa Lucía de Saldán.

Los médicos Lucas Figueroa y Marcelo Lázaro fueron responsabilizados por los 65 contagios e imputados por la Unidad Fiscal de Emergencia Sanitaria (UFES).