Antes de cerrar la gira por Europa, Alberto Fernández realizó una visita fugaz al Papa Francisco en Roma, después de haber pasado por Portugal, España y Francia con el objetivo de encontrar apoyo en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y el Club de París.

El encuentro no tenía tiempo establecido, pero apenas duró 25 minutos. Muy lejos quedó de la hora y media que tuvieron Francisco y Cristina Kirchner en 2015 en la Santa Sede. Casi fueron los mismos 22 minutos que mantuvo con Mauricio Macri en 2016.

Un comunicado difundido por Presidencia describió que durante la audiencia privada hablaron de los problemas que aquejan al mundo, a la región y a la Argentina. Al llegar a su hotel, Fernández dijo que el encuentro fue "muy lindo" y que le "expresó su idea de apoyarnos en todo lo que pueda".

Desde que Francisco es Papa nunca visitó la Argentina. El Presidente volvió a reiterar una invitación durante la reunión. Sobre una posible visita al país, Alberto aclaró que "siempre lo invito, pero depende de su decisión". No hubo ni una confirmación de un posible viaje a nuestro país, ni tampoco una fecha probable.

El encuentro se desarrolló en el Aula Paulo VI del Vaticano, como uno de los últimos trayectos de la gira que culminará en Italia. Se trata de la segunda reunión con el sumo pontífice desde que Fernándes es Presidente. 

“Fue un muy lindo encuentro. Hablamos de los problemas que aquejan al mundo y también a la Argentina. Le comenté cómo estamos avanzando en las negociaciones con los organismos de crédito y él, como siempre hace, me expresó su idea de apoyarnos en todo lo que puede”, señaló Fernández cuando se dirigía a un almuerzo con su par italiano Sergio Mattarella.

Fernández llegó junto a la primera dama, Fabiola Yañez, con una comitiva compuesta por el canciller, Felipe Solá; el ministro de Economía, Martín Guzmán; los secretarios General de la Presidencia, Julio Vitobello; de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, de Comunicación y Prensa, Juan Pablo Biondi, y de Culto, Guillermo Oliveri, además de la embajadora argentina ante la Santa Sede, Fernanda Silva.

Los regalos entre el Papa y Alberto Fernández

El Pontífice y el Presidente intercambiaron obsequios. Francisco le regaló un mosaico con la escritura "Que el fruto de la tierra y la obra del hombre se conviertan para nosotros en el alimento de la vida eterna". Alberto le trajo productos orgánicos de miel de jóvenes recuperados de adicciones, una medalla de la guerra de Malvinas, una estola de la basílica de San José de Flores y una estatuilla de San José, entre otras cosas.

El Vaticano informó en un comunicado que fueron encuentros "cordiales" y "se expresó reconocimiento por las buenas relaciones bilaterales existentes y la intención de seguir desarrollando la colaboración en áreas de interés mutuo”.

"También nos centramos en la situación del país, con especial referencia a algunos problemas como la gestión de la emergencia pandémica, la crisis económico-financiera y la lucha contra la pobreza, destacando, en este contexto, el importante aporte que ha tenido la Iglesia Católica. Finalmente, se plantearon algunas cuestiones regionales e internacionales", concluyó el texto oficial.

Así fueron encuentros con Cristina Kirchner

En total, fueron siete las reuniones y saludos que mantuvieron Francisco y la ahora vicepresidenta Cristina Kirchner durante sus mandatos presidenciales. La primera fue poco después de que el entonces cardenal Jorge Bergoglio haya sido elegido Papa de la Iglesia Católica en 2013.

Un día antes de la ceremonia formal de consagración, Francisco recibió a Cristina en la residencia de Santa María y la en ese momento presidenta le regaló un mate, un símbolo argentino por excelencia. Meses más tarde, el 23 de julio de 2013, se cruzaron en el acto de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud, donde el jefe de la Iglesia le regaló un par de zapatillas de cuero y medias blancas para el nieto recién nacido de Cristina, Néstor Iván, hijo de Máximo Kirchner.

Cristina Kirchner junto al Papa Francisco

El 17 de marzo de 2014 compartieron un largo almuerzo de dos horas y media en el Vaticano, allí el obsequio a Su Santidad fue el retrato del beato Oscar Arnulfo Romero, de Eugenio Cuttica, y una canasta con productos regionales argentinos mientras que para la mandataria nacional de ese momento, el regalo fue una copia del siglo XI de un ícono de la Virgen de la Ternura de la catedral de Vladimir. El evento volvió a repetirse el 19 de septiembre de ese año, también en la Santa Sede.

El 6 de junio de 2015, un domingo, Kirchner compartió una vez más un encuentro de dos horas con el Papa. "Ustedes saben que para los católicos el domingo es un día de descanso”, dijo en declaraciones a la prensa.

El 12 de julio de ese año Cristina fue especialmente a Asunción, Paraguay, para visitar a Francisco en su gira por América Latina tras la misa de cierre. Ahí le regaló recortes de diarios de época con el rezo de Juan XXIII por la salud de Eva Perón.