Quiebres en la UCR y el PJ: los gobernadores presionan al Senado por Lijo y García Mansilla
El Gobierno podría jugar la carta de las vacantes de la Justicia Federal y el Procurador General para que los gobernadores eviten la derrota de sus candidatos. El rol de las ausencias
El Senado apunta a tratar y, a priori, rechazar las postulaciones de Manuel García Mansilla y Ariel Lijo para integrar la Corte Suprema de Justicia. Pero, a una semana de la sesión, todavía no hay posturas unificadas y el Gobierno se ilusiona con que la fragmentación generada por los gobernadores pueda evitar la derrota de sus candidatos.
La sesión fue convocada para el próximo jueves 3 de abril, luego de que la vicepresidenta Victoria Villarruel decida aplazar una definición que, en realidad, había sido pedida para la semana pasada por el interbloque de Unión por la Patria. Sin una directiva de la Casa Rosada, a último momento la vice optó por darle dos semanas más al Gobierno para negociar.
¿Negociar qué?El senador José Mayans se cansó de decir que en Balcarce 50 no habían interlocutores con su bancada y fue justamente ese el motivo por el cual el recorrido de los pliegos quedó en un punto muerto todo este tiempo e incluso, cuando el oficialismo buscó una sesión en extraordinarias, no quisieron dar quórum: lo que activó al Senado fueron las designaciones por decreto.
Llovieron comunicados en repudio de la avanzada del Ejecutivo, pero puertas adentro los gobernadores movieron sus fichas. Las primeras quedaron en evidencia el mismo día de la convocatoria, cuando se creó un nuevo bloque del peronismo con el catamarqueño de Raúl Jalil, Guillermo Andrada, a la cabeza, que desafío el liderazgo de Cristina Kirchner en el Senado. Fue el mismo día que sus alfiles en Diputados se ausentaron en la votación del el DNU del FMI.
El nuevo bloque de Convicción Federal también lo integra la jujeña Carolina Moisés, el riojano Fernando Rejal y Fernando Salino, de San Luis. A ellos se podría sumar la figura de Santiago del Estero, Claudia Ledesma, y el sanjuanino Sergio Uñac, al menos, a favor de Lijo. El pliego del juez federal tiene mejores chances que Mansilla, ya que cuenta con al menos un dictamen favorable mientras que el flamante cortesano tiene dos y ambos son en rechazo.
Para que Lijo sea aprobado necesita que haya ausencias en la UCR. El bloque que conduce Eduardo Vischi fue insistente con el oficialismo: le proponían que retiren los pliegos para no exponer al Senado, puesto que los senadores iban a prestarse más cómodos a votar el retiro de los pliegos y no así las candidaturas definitivas. No tuvo éxito.
El Gobierno va todo o nada, pero sí amaga con jugar una carta que mantiene bajo la manga: los pliegos de la Justicia Federal y la vacante del Procurador General, en la que serían partícipes los mandatarios provinciales. Según una alta fuente del Ejecutivo que dialogó con BAE Negocios, todo siempre estuvo sobre la mesa para negociar y, de hecho, en diciembre del año pasado incluso habían dejado trascender la posibilidad de que el tercio los pliegos para cubrir en la Justicia Federal iban a ser incluidos en extraordinarias -no sucedió-.
También se pone en juego la ampliación de la Corte Suprema: en Balcarce 50 se mantuvieron firmes que todo sería a posteriori de asegurarse los dos pliegos.
El juego de las ausenciasLa clave de las ausencias radica en que los dos tercios que se necesitan para aprobar a un candidato es sobre los presentes: tanto el número para aprobarlo como para voltearlo sería menor si hay faltazos.
En el bloque radical hay varios que se descuentan de esa maniobra: Martín Lousteau, Pablo Blanco y Maximiliano Abad son los que más están dispuestos a dar la cara en contra de los pliegos, aunque Abad no se atrevió a firmar el dictamen de rechazo de Mansilla. También podría sumarse Carolina Losada, aunque ella ni asistió a la reunión que firmó el rechazo de Mansilla.
La bancada de Vischi quiere ir al recinto por dos cuestiones: la primera es el rechazo a la candidatura de Lijo y la segunda es defender a la institución del Senado frente a los nombramientos en comisión, que implica a Mansilla puesto que fue el único que aceptó asumir sin aprobación del Senado.
En ese sentido también se pone en la mira al PRO, que ya había adelantado su rechazo al juez federal y la larretista Guadalupe Tagliaferri, presidenta de la comisión de Acuerdos, fue quien orquestó la maniobra para dictaminar a Mansilla y, así, poder llevarlo al recinto. A ellos se suma el exlibertario de Formosa, Francisco Paoltroni, quien no ve la hora de ponerle la luz roja a Lijo.
Sin embargo, entre ambos bloques sí hay voces a favor de Mansilla y un arco mayoritario con afinidad al presidente Javier Milei. Al día de la fecha, según un radical, todavía no tienen una postura unificada.

