Durante la noche del miércoles Santa Fe quedó conmocionada: el CEO del Grupo Vicentin, Sergio "Mono" Nardelli, murió en su casa de la ciudad santafesina de Reconquista por un "infarto masivo", según informaron fuentes empresarias.

El empresario de 59 años falleció mientras tomaba una ducha en su vivienda y fue atendido por un primo suyo que es médico, Jorge De Pratto, quien manifestó a las autoridades locales que el ejecutivo falleció tras sufrir "un infarto masivo" pasadas las 21:30.

También el médico del móvil 1 de Emergencia de esa ciudad, Gustavo Algañaraz, ratificó ante la Policía que Nardelli falleció por causas naturales ya que "en el lugar no había signos de violencia", según pudo saber Télam.

Una ambulancia ubicada en la puerta de su vivienda encendió las primeras alarmas, y minutos después se confirmó el deceso. El CEO de Vicentin perdió el conocimiento y no pudieron hacer nada para recuperarlo, de acuerdo a las fuentes de la agencia NA.

La muerte repentina sorprendió a su entorno, dado que hasta este mismo miércoles mantuvo contactos con algunos allegados, quienes no notaron que podía tener problemas de salud.

"Estamos consternados con el fallecimiento de Sergio Nardelli en este momento en el que las familias estaban unidas tratando de sacar la empresa adelante", dijo Daniela Hacen, una de las accionistas de la compañía, en diálogo con La Nación.

¿Quién era Nardelli?

Sergio Nardelli era gerente general del Grupo Vicentin, la empresa fundada en la década del 20 del siglo pasado en Reconquista, cuyo paquete accionario comparten su familia con los Buyatti y los Vicentin, descendientes de los creadores de los almacenes de ramos generales y acopio que dieron lugar, en los últimos años, al principal grupo agroexportador de capitales nacionales.

Licenciado en Administración de Empresas, Nardelli pertenecía a la tercera generación de los fundadores del grupo y junto con su hermano Gustavo y sus cuñados, le dieron al holding la dimensión actual.

Nardelli estuvo al frente de negociaciones con autoridades gubernamentales tras la cesación de pagos de Vicentin SAIC, la cerealera del grupo, en diciembre pasado, y su posterior convocatoria de acreedores por 100 mil millones de pesos abierta en marzo último.

Vicentin venía atravesando una crisis casi terminal por el fuerte endeudamiento en dólares que tuvo el año pasado, que hizo eclosión con la fuerte devaluación ocurrida tras las PASO.

Había quedado en el centro de la tormenta luego de que el Banco Nación, en 2019, le prestara más de 5.700 millones de pesos, cuando la cerealera ya estaba en cesación de pagos. En base a esa situación, el Gobierno nacional intervino la firma agroexportadora mediante un DNU, y anunció a su vez un proyecto de ley para expropiarla.

Con el paso de las semanas, el intento de rescate de la empresa no prosperó, por lo cual el Gobierno nacional y también el de la provincia de Santa Fe se retiraron, con el argumento de que el Estado no iba a rescatar la empresa sin que se apartaran los miembros del directorio que la habían llevado a esa situación.

La última vez que se lo había visto públicamente fue en la reunión que mantuvo en la Residencia de Olivos con el presidente Alberto Fernández, luego de que el Gobierno decidiera intervenir la cerealera, decisión que luego anuló.

"El que pidió la intervención del Estado se llama Nardelli, el directivo que condujo todos estos años Vicentin", había señalado Fernández cuando anunció la iniciativa de intervención. Tras el anuncio de la intervención de la empresa, que luego fue dejado sin efecto, fue el mismo Nardelli quien solicitó el auxilio del Estado, según el Gobierno.