Diciembre fue la prueba de fuego para la nueva composición parlamentaria, que tuvo que hacerse cargo del complicado paquete de reformar económicas que envió el Gobierno de Mauricio Macri. El oficialismo puso a prueba sus acuerdos con los gobernadores para forzar la aprobación, aun a pesar de las protestas callejeras que terminaron con violencia y represión. Con el inicio del año paralamentario y la posibilidad de que haya extraordinarias en febrero, los hombes y mujeres claves que tiene el oficialismo para buscar acuerdos, y la oposición, para reconstruirse.

Senado

Miguel Pichetto, presidente del interbloque Argentina Federal. Con la llegada de Cristina Fernández, el rionegrino se enfrentará a una de las voces opositoras más potentes que podría incomodarlo. Pichetto, el hombre clave para intermediar entre la Casa Rosada y los gobernadores, jugó a ser un opositor demasiado cómodo para el poder central. Logró en el Senado aprobar las leyes claves que pidió Macri y las defendió en nombre de la gobernabilidad de una Presidencia sin mayorías parlamentarias. El 2018 lo encontrará, muy probablemente en ese mismo lugar. Su mayor desafío estará en intentar coordinar los pedidos de los mandatarios provinciales que, en algunos casos seguirán acompañando sin chistar a Cambiemos y, en otros, empezarán a plantear endurecer sus posturas con miras al 2019.

Cristina Fernández, senadora del Frente para la Victoria. La ex presidenta volvió a ocupar una banca en la Cámara alta y, tal como había prometido, lanzó duras críticas sobre rumbo económico del gobierno desde el arranque. Seguirá por el mismo camino este año, acompañada por un puñado de senadores, y no se descarta que pueda jugar con el puntano Adolfo Rodríguez Saá, a quien también su rol opositor le jugó a favor en terreno propio. La discusión por su desafuero será uno de los temas de mayor tensión para la senadora. Por ahora, el peronismo avisó que no avanzará con el tema, pero desde Cambiemos buscarán abrir la discusión a pesar de no contar con los votos necesarios para expulsarla.

Diputados

Nicolás Massot, jefe del bloque PRO. El diputado macrista por Córdoba tendrá la ardua tarea de reunir los votos para alcanzar el quórum cada vez que el Ejecutivo necesite impulsar una ley. En los últimos debates por las reformas no logró su objetivo con éxito. Durante la primera sesión por la reforma jubilatoria alcanzó un quórum de muy pocos segundos y debió salir corriendo del recinto en busca de los diputados que se escapaban. La “fama” le llegó cuando a fin de año protagonizó un escándalo en los debates de comisión y enfrentó duro con el kirchnerismo. “Quieren pedir por la guita, vamos a Ezeiza y Marcos Paz y pidamos por la guita”, dijo a los gritos en plena discusión por los fondos jubilatorios. Massot, tendrá que elegir entre confrontar con la oposición más dura, utilizando el argumento de la corrupción o convertirse en un negociador de mayor calidad, que le sume al oficialismo como un interlocutor válido.

Pablo Kosiner, presidente del interbloque Argentina Federal. El espacio en el que cohabitan 35 diputados de estrecha relación gobernadores peronistas, tendrá un rol clave. No solo en términos numéricos, sino también en la construcción política que empezará a diseñar pensando en 2019. Desde este espacio buscarán instalar una agenda parlamentaria en la que se discuta con mayor profundidad la coparticipación federal. “Queremos discutir mayor redistribución de recursos para las provincias, necesitamos haya más inversión en términos de infraestructura para que las inversiones sean más equitativas”, sostuvo Kosiner. El hombre de confianza del gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, no descarta abrir canales de dialogo con el Frente Renovador, pero hace hincapié en las diferencias. “Nosotros representamos un peronismo que tiene la responsabilidad de gobernar, tenemos el peso territorial y vamos a trabajar para construir una alternativa peronista al proyecto de Macri porque la mayoría de la gente no está satisfecha con su gestión”.

Agustín Rossi, presidente del bloque del FpV. El santafesino volvió a la Cámara de Diputados ya prometió ser una de las figuras opositoras más fuertes al gobierno de Macri. Rossi fue elegido jefe de la bancada kirchnerista en la Cámara baja, lugar que ya ocupó durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner y todos los recuerdan por sus encendidos discursos de cierre cuando era el hombre fuerte del oficialismo. Esta vez, alzará la voz para cuestionar las políticas del macrismo. Respetado por propios y ajenos, Rossi tendrá la difícil tarea de armonizar posturas hacia adentro de su espacio donde conviven legisladores de La Cámpora, el ex candidato a presidente Daniel Scioli y el presidente del PJ, José Luis Gioja. También, deberá tender puentes con los peronistas congregados en el Frente Renovador y en el interbloque Argentina Federal.

Graciela Camaño, presidenta del bloque Frente Renovador. La esposa del sindicalista Luis Barrionuevo, Graciela Camaño, tiene vuelo propio y ya lleva varios años ocupando una banca en la Cámara de Diputados, será la voz potente de Sergio Massa en el recinto. Su desafío estará en lograr el equilibrio entre marcar sus diferencias con el gobierno, pero teniendo en cuenta los acuerdo que su espacio selló con Cambiemos en la legislatura de la provincia de Buenos Aires con Cambiemos. Aunque este año se espera que la actividad legislativa sea menor que la del año pasado, los renovadores no van a mantener una postura de apoyo a las leyes que envíen el Poder Ejecutivo. Camaño, muy crítica durante la era K, volverá a cumplir el rol pero esta vez con el macrismo como adversario. “Vamos a dialogar con los k y los no k, hay que construir una alternativa a Macri”, aseguran desde su espacio.

Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica y socia de Cambiemos. Sin dudas Elisa “Lilita” Carrió seguirá siendo una de las máximas figuras del oficialismo en la Cá- mara baja. Es la contrafigura al kirchnerismo y en el gobierno la cuidan para que mantengan los pies dentro del plato. Aunque con ella siempre puede haber sorpresas. Es capaz de hacer desplantes en vivo y sin aviso previo ante medidas sin previa consulta. Ella sabe que tiene la atención del electorado y marca la cancha, en muchas ocasiones, más que los macristas puros y duros. Logró frenar el primer debate por la reforma jubilatoria pero también logró mantener la discusión en la segunda discusión, a pesar de los múltiples intentos opositores por suspender la sesión. En el gobierno es valorada pero temida a la vez, y es que con ella nunca se sabe.

Mario Negri, pesidente del interbloque de Cambiemos. El radical es quien volverá asumir la tarea de defender en sus discursos de cierre los proyectos del Ejecutivo, aunque no pudo hacerlo en el debate más difícil para el gobierno, cuando se aprobó la modificación del cálculo de haberes jubilatorios. El radical es valorados por la Casa Rosada, donde no cuentan con oradores de magnitud en el Congreso, pero queda relegado a la hora de planear la estrategia parlamentaria que se planeta ante cada discusión, tampoco participa de las negociaciones con los sectores opositores. El punto fuerte del cordobés es marcar las diferencias con la era kirchnerista más que la defensa de las políticas oficialistas que, hasta ahora funcionaron, pero el desafío será ver si logra salirse de ese libreto.