Auspiciado por Ricardo Alfonsín, Juan Manuel Casella y Federico Storani, un sector del radicalismo, enfrentado a la conducción nacional del partido, avanza con la construcción de un espacio progresista de cara al año electoral.

El colectivo, que suma adhesiones en la dirigencia del partido, se nuclea en torno a un documento denominado Agenda Progresista de la UCR, en que que realizan un sombrío diagnóstico de la realidad del país durante la gestión Cambiemos. "Mas allá de la mejora institucional, es evidente que los caminos elegidos no fueron adecuados", sostiene el trabajo.

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"El del PRO es un modelo inconsistente que basa su única estrategia en salvarnos con una cosecha o que el flujo de capitales externos sea la única herramienta de crecimiento", argumentan, y se explayan con una lista de indicadores negativos de los últimos tres años, frente a lo cual contraponen "los muros de un partido silenciado por una dirigencia que no está a la altura de las circunstancias para liderar la voz de la sociedad y del pueblo radical".

Con ánimo frentista proponen la puesta en marcha de "un plan estratégico de desarrollo nacional que requiere un consenso político y social de amplios sectores políticos, sociales, gremiales, empresariales y las universidades, para la reformulación de un Nuevo Contrato Social".

"Los radicales no nos resignamos al péndulo que históricamente nos plantea la disyuntiva de un populismo irresponsable que termina en inflación, recesión y peligroso aislamiento, o una ortodoxia monetarista que plantea el ajuste como única receta", sostienen.