En un día en el que muchos calificaron como "histórico", comenzó ayer en la Cámara de Diputados el debate por la despenalización del aborto, un tema que no divide a los diputados por bloque político, sino por sus distintas matrices ideológicas.

Según informó el presidente de la comisión de Legislación General, Daniel Lipovetzky (PRO), cuerpo parlamentario cabecera del plenario, de la que también participan las comisiones de Familia y niñez y Legislación Penal y Salud, se recibirán las opiniones de los sectores interesados desde el próximo 10 de abril y hasta finales de mayo.

Los encuentros, según explicó Lipovetzky, se realizaran los días martes y jueves desde las 9.30 hasta las 18, lo que preanuncia sesiones maratónicas.

"Queremos que este sea un debate profundo, tolerante y de respeto", pidió el macrista al abrir el plenario. El ex secretario de Derechos Humanos de la Ciudad es uno de los pocos diputados del PRO que ya se pronunció a favor de despenalizar el aborto.

Para garantizar una discusión sin alteraciones ni agresiones, el oficialismo decidió prohibir la entrada al salón de debate a las mujeres que impulsan la discusión desde el colectivo Aborto Seguro, Legal y Gratuito, que ayer realizaron otro "pañuelazo" en las afueras del Parlamento. Lipovetzky avisó que solo se permitirán el acceso a los expositores y a la prensa acreditada en el Congreso para "estar más cómodos" durante las audiencias. Es que el oficialismo no quiere repetir el escándalo que se dio en diciembre pasado cuando se discutió la reforma jubilatoria y un grupo de manifestantes lograron entrar al salón de debate en donde insultaron a varios funcionarios y diputados de Cambiemos.

Según se acordó ayer, cada diputado podrá invitar hasta cuatro personas para exponer sobre el tema. En caso de que así ocurra, habría un total de 1.024 disertantes, aunque en el macrismo creen que concurrían entre 600 y 700 expositores.

Algunos legisladores, que ya fijaron postura en contra de la iniciativa, habían solicitado que se presente a las audiencias de debate hasta cinco expositores, una propuesta que no avanzó dado que "podría extender aún más los encuentros" y, consecuentemente, demorar la llegada de la discusión al recinto.

Brenda Austin, (UCR- Cambiemos), quien ya se pronunció a favor de la despenalización del aborto, reafirmó su postura: "Hace 30 años que (el aborto) es la primera causa de muerte en las mujeres gestantes".

Cecilia Moreau, del Frente Renovador, señaló que se tratar de un debate bisagra para la sociedad argentina, equiparable a la ley de divorcio vincular -sancionada durante el gobierno de Raúl Alfonsín- o la ley de matrimonio igualitario, aprobado durante el primer gobierno de Cristina Fernández. Por su parte, el radical y ex titular del Plan Belgrano, José Cano, solicitó que las audiencias se extiendan en todas las regiones del país para que se el debate tenga un carácter federal.

"Hay que darle la posibilidad a las personas que quieran participar del debate en las provincias del NOA, el NEA y La Patagonia", pidió el tucumano que recibió el visto bueno de parte de las autoridades del encuentro.