La mesa chica de las decisiones del Gobierno, con flamantes reincorporaciones, debutó ayer en la Quinta de Olivos con un clima más distendido después del "súpermartes" económico. Pese al malestar de ciertos sectores radicales por la falta de lugar en la administración macrista, Ernesto Sanz volvió a participar de las llamadas "mesa de coordinación" que encabeza Mauricio Macri.

El radical, uno de los creadores de la alianza Cambiemos, había dejado de integrar la mesa chica que asesora a Macri en octubre de 2016 en medios de varias versiones, aún poco claras. El ex senador fue uno de los armadores de la coalición entre el PRO, el radicalismo y la Coalición Cívica, la pieza clave para la llegada de Macri al Poder Ejecutivo. Desde el inicio de la gestión, Sanz solía participar de las reuniones cerradas junto al jefe de Gabinete, Marcos Peña; la vicepresidenta, Gabriela Michetti; y los ministros coordinadores, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui; y del Interior, Rogelio Frigerio. Este último no siempre estuvo presente.

El gesto de sumar a otros referentes de la coalición fue generado por la crisis económica y la turbulencia cambiaria que viene enfrentando el Ejecutivo. En las discusiones políticas suele tener gran incidencia la gobernadora María Eugenia Vidal, y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. A ese círculo acaba de sumarse Emilio Monzó. Pese a que había anunciado su alejamiento como presidente de la Cámara de Diputados a partir de 2019, el Gobierno consideró necesario el regreso de Monzó, el ala peronista más referenciada al ministro Frigerio. En esta nueva etapa de apertura a la opinión de otros sectores políticos internos, por parte de la Coalición Cívica estará presente Fernando Sánchez, funcionario con cargo dentro de la Jefatura de Gabinete desde enero como secretario de Fortalecimiento Institucional. El lilito esta vez no se pudo sumar a la mesa chica ya que se encuentra de viaje en Botogá, Colombia, donde participa de una conferencia sobre la lucha contra la corrupción. El jujeño Gerardo Morales también fue de la partida ayer en Olivos.

Fuentes oficiales revelaron que ayer ya se sumó Sanz a la reunión de coordinación, pese a que había decidido correrse de la escena política. El cambio de timón de la Rosada con los partidos aliados comenzó a sentirse por la discusión de las tarifas. La presión del radicalismo llevó a la convocatoria del gobernador de Mendoza y titular del partido, Alfredo Cornejo, a la Casa Rosada. Allí se firmó una tregua y el mandatario provincial bajó el tono de las críticas.

El radicalismo se entusiasma con esta idea de ocupar una silla en la toma de decisiones. Pero no se sabe, si una vez que pase la turbulencia económica, seguirán teniendo la palabra en el entorno más cercano al Presidente.