En el Senado hay premura por aprobar lo antes posible la ley de modificación del Ministerio Publico Fiscal, que el propio Germán Garavano fue a defender a la comisión de Justicia y Asuntos Penales, que preside el entrerriano Pedro Guastavino (PJ-FPV), pero ayer, cuando todo hacía pensar que, tras un acuerdo entre Cambiemos y el peronismo, la iniciativa obtendría dictamen favorable para ser aprobada en el recinto la semana próxima, las diferencias se impusieron entre los legisladores y el debate quedó trunco.

La iniciativa, que había sido acordada por el jefe del peronismo Miguel Pichetto y el presidente provisional del Senado Federico Pinedo, elimina la duración vitalicia, tanto del titular de la Procuración como el de la Defensoría General de la Nación, y establece un límite temporal de cinco años, con la posibilidad de una reelección.

Además, establecía que el mecanismo de remoción del procurador, que originalmente era por la aprobación de los dos tercios de los presentes, pasaría a ser por el voto de la mayoría absoluta de los senadores y la mayoría simple de los diputados.

La discusión no pudo prosperar luego de que la Comisión que preside Guastavino le enviara a Pinedo un pre dictamen que, según los senadores de Cambiemos, mantenía la estructura diseñada por Gils Carbó.

El punto de desencuentro fue la inclusión de una cláusula transitoria, en la que se suprimía la existencia de direcciones generales creadas por la procuradora renunciante, como las procuradurías especiales Lesa Humanidad, Criminalidad Económica, Narcocriminalidad, Trata, Violencia Institucional, Género y Corrupción.

“Para nosotros no es aceptable convalidar lo que hizo Gils Carbó en la Procuración: designó al 45 por ciento de los funcionarios, ninguno por concurso y todos de Justicia Legítima”, se quejó Pinedo.

Pinedo advirtió que el Gobierno podría enviar el nombre de un candidato a procurador general pero que, dado que la ley actual requiere una mayoría de dos tercios del Senado para convalidarlo, existe la posibilidad de que el cargo no se ocupe inmediatamente “y quede el procurador adjunto” al frente del Ministerio Público Fiscal.

En el peronismo, en tanto, atribuyeron los desencuentros a las divisiones que atraviesa el bloque, enfrentados entre los más afines al kirchnerismo y los que se encoluman detrás de Pichetto.