El plan original estipulaba sancionar la reforma previsional la próxima semana. El trámite en el Senado había sido inocuo pero los costos de aprobarlo en Diputados comenzaron a incrementarse hora a hora.

Si bien el Gobierno había completado el rompecabezas con los gobernadores para asegurarse los votos, el crecimiento de las protestas terminó por poner en duda cualquier acuerdo. Frente a esto, el macrismo decidió adelantar para hoy la votación del proyecto jubilatorio y de los cambios tributarios, que son el núcleo de la reingeniería financiera con la que quiere empezar el 2018.

El paro nacional de mañana, la militarización del Congreso, todos son costos aceptables para el Gobierno de Macri y sus aliados si hoy los votos acompañan la jugada. Y, a lo Miguel Pichetto, cuando parafraseó a Jesús dirigiéndose al traidor Judas, el macrismo propuso hacerlo rápido.