Más allá del acuerdo que suscribieron la CGT y la UIA por recortes salariales del 25% para trabajadores suspendidos, que en Azopardo consideraban un “pacto marco”, otros sindicatos rechazaron ese convenio que avaló el Gobierno. Es el caso de un sector de los trabajadores de ANSES.

En simultáneo a otras rúbricas para el achique, como el sector de Comercio y las metalurgias, que había anticipado BAE Negocios, una de las organizaciones que se encolumna en la Corriente Federal que lideran bancarios y camioneros salió al cruce del acuerdo de Azopardo y la UIA. En efecto, el Sindicato de Empleados de la ex Caja de Subsidios Familiares para el Personal de la Industria (Secasfpi), que conduce Carlos Ortega, rechazó “categóricamente una eventual reducción de salarios ante el acuerdo suscripto entre la CGT y la UIA  por el cual “los trabajadores y trabajadoras  en cuarentena cobrarían el 75% de los salarios y que el Gobierno nacional homologaría” expresó Ortega. Es más que un detalle que la homologación tiene luz verde en la Casa Rosada y que el Secasfpi no tiene sintonía aceitada con la central de Azopardo.

 “Nuestra Organización sindical que está regida por la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) y rechaza totalmente cualquier rebaja o descuento salarial, en la modalidad que se quiera imponer”, le expresó Ortega a este diario.

Y agregó: “Más allá de la postura de otras organizaciones nosotros rechazadamos ese pacto que comprende el pago del 75% de los salarios de los trabajadores y que sería homologado por el Gobierno Nacional. Desde nuestra organización gremial exigimos el pago completo de salarios comprendido por la Ley de Contrato de Trabajo”.

No es un dato menor tampoco que el titular de UPCN, Andrés Rodríguez, había considerado hace algunas horas que la reducción salarial debía ser analizada “en cada sector”, ocasión en la que tanto ATE como la CTA que lideran Ricardo Peidró y Hugo “Cachorro” Godoy fueron críticos de ese enfoque del jefe de UPCN.

Diferencias que vienen desde lejos y que la alternativa del Covid-19 deja una vez más al descubierto, mientras las estadísticas de trabajadores en delicada situación ya superan las percepciones que por ejemplo la Organización Internacional del Trabajo había vaticinado para la Argentina respecto a la posible pérdida de 340.000 empleos que publicó hace semanas BAE Negocios.