Al reiterar su deseo de ser candidato presidencial por dentro del justicialismo, el diputado nacional Felipe Solá salió ayer a marcarle la cancha a su ex socio político y líder del Frente Renovador, Sergio Massa, a quien le advirtió que quien trabaja "para que haya dos peronismos, trabaja para Macri", dejando al desnudo la estrategia que con la venia de ciertos gobernadores, viene llevando adelante la ortodoxia partidaria.

Las expresiones vertidas por el ex mandatario bonaerense resultaron también un tiro por elevación dirigido al gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey -quien al igual que él y al "Chivo" Agustín Rossi, aspira a posicionarse como candidato presidencial por el PJ-, y a los integrantes del Peronismo Federal, desde donde vienen hilvanando un armado sin la inclusión de Unidad Ciudadana u otros espacios aliados a la ex presidenta Cristina Fernández.

Solá advirtió al sitio Infobae que "si sos más antikirchnerista que antimacrista no sirve" y dijo querer "a todos los que quieren ganarle a Macri porque Macri es a quien hay que ganarle; y aunque hace años que no hablo con Cristina, necesitamos también los votos kirchneristas" para vencer en 2019.

El diputado integra el grupo que se viene reuniendo en la Universidad Metropolitana integrado por dirigentes de varias vertientes internas del justicialismo, que vienen bregando por una unidad partidaria amplia.

El dedo de Solá en la llaga del peronismo evidenció algo que no es para nada novedoso. Desde hace tiempo Urtubey y los gobernadores Juan Schiaretti (Córdoba), Juan Manzur (Tucumán) y Gustavo Bordet (Entre Ríos), entre otros, junto al senador Miguel Ángel Pichetto y al diputado Pablo Kosiner, vienen impulsando una cruzada que apunta a lograr un PJ sin Cristina y el kirchnerismo.

A esa proclama se sumó con posterioridad Massa, quien tras una magra elección de mediano término, necesitado de apoyos, le sirvió a su vez al Peronismo Federal para que hicieran cabecera de playa en la provincia de Buenos Aires.

Al complejo escenario, la jueza María Romilda Servini sumó un nuevo ingrediente, la intervención con argumentos amañados del PJ nacional, al que puso en manos del gremialista Luis Barrionuevo, afín al sector comandado por Pichetto que responde a los gobernadores.

Atentos a esa jugada, en el último encuentro de la Mesa de Acción Política del Congreso Nacional Justicialista que responde al gobernador Gildo Infrán y a José Luis Gioja, tras realizar un diagnóstico "muy radiográfico de cómo están los distintos peronismos en las provincias", Rubén Marín fue muy crítico de los gobernadores y dirigentes que hoy aparecen alejados de la conducción partidaria pese a liderar en sus provincias, tal el caso de Urtubey en Salta, Schiaretti y De la Sota en Córdoba y Pichetto en Río Negro.

"Muchachos, hay que salir a caminar provincia por provincia, y en aquellos distritos donde los lideres provinciales estén dubitativos respecto del peronismo, militemosle el distrito por afuera del partido y dejemoslos en evidencia", les advirtió Marín, palabras más palabras menos, consciente de que Cristina y La Campora son destinatarios de múltiples rechazos, pero también, de que no se puede lograr una victoria en un peronismo bifrontal.