Con un inesperado foco en el conflicto desatado en Medio Oriente, comenzó a sesionar ayer en ciudad de México la CELAC, organismo continental con el que el gobierno de ese país, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, busca establecer una corrientes progresista en la región alejada de la tutela de Estados Unidos pero lejos de una postura de enfrentamiento. En ese plan, el gobierno argentino comparte objetivos y métodos por lo que se sumó activamente a la organización con la participación del canciller Felipe Solá.

"Es una oportunidad única para posicionar a Latinoamérica como región líder en temas que son de primera importancia a nivel mundial, así como para construir consensos y acuerdos entre los países de la región. Nuestra política exterior es ejemplar, reconocida en todas partes, México es hermano mayor en el caso de Latinoamérica y el Caribe", destacó López Obrador.

La mayor expectativa está puesta en torno a la posición que tomará la Celac frente a los acontecimientos ocurridos en Venezuela la última semana, cuando el gobierno de Nicolás Maduro intentó desplazar del comando de la Asamblea Nacional al opositor Juan Guaidó, impidiendo que el congresista ingresara al Parlamento. El fallido del mandatario caribeño terminó con el líder opositor reivindicado un día después y reasumiento como "presidente encargado", una figura que no es aceptada por la Argentina.

El gobierno de Alberto Fernández evitó rubricar un comunicado del Grupo de Lima que denunciaba a la "dictadura venezolana", aunque criticó con dureza a Maduro por su accionar, que "aleja" al país sudamericano de la "democracia plena". México mantiene una postura similar.

En ese marco Solá se reunió ayer con la ecuatoriana Fernanda Espinosa, candidata a competir por la presidencia de la Organización de los Estados Americanos (OEA) contra su actual titular, Nicolás Almagro, en las elecciones previstas para el 20 de marzo.

El encuentro se llevó adelante en la Secretaría de Educación de México, hacia donde viajó la comitiva argentina para participar de la cumbre de relanzamiento de la CELAC. Solá ya se había reunido el lunes en Buenos Aires, antes de partir a México, con el tercer candidato lanzado, el peruano Hugo De Zela.

El Gobierno tiene decidido enfrentar las aspiraciones de Nicolás Almagro, quien se anotó por un segundo mandato quinquenal pese a que se había comprometido a no buscar la reelección cuando obtuvo el cargo, en 2015.

La intervención de Almagro en la crisis de Bolivia, que derivó en la salida forzada de Evo Morales del Gobierno cuando le faltaban meses de mandato constitucional, es muy cuestionada por el Gobierno argentino.

"La virtud de un organismo regional es justamente no tomar parte como hizo Almagro. En Bolivia podría haber actuado como mediador y evitar el Golpe de Estado, en cambio, primero dijo que había que ir al balotaje, después que había que hacer la elección de vuelta porque había irregularidades y finalmente dijo que hubo fraude", señalaron fuentes de cancillería a NA.

En este marco, la decisión es buscar "una candidatura alternativa" a la de Almagro: en principio, Fernández y Solá se inclinan por Espinosa (ex canciller de Rafael Correa en Ecuador) por sobre De Zela, pero no hay una determinación tomada aún por parte del Gobierno.

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