Con la mira puesta en el jefe de la Armada Argentina, el almirante Marcelo Srur, desde el ministerio de Defensa no sólo investigan a más de 40 integrantes de esa fuerza, sino que además analizan realizar un peritaje internacional de la explosión en el submarino San Juan ARA.

El discurso de ayer de Aguad en el que negó diferencias con la cúpula de la Armada y evitó hablar de la remoción de Srur tiene dos objetivos. Según fuentes del Poder Ejecutivo nacional, el ministro de Defensa busca que el jefe naval "aparezca como el principal responsable de lo que sucedió con el submarino", pero además quiere bajar el nivel de enojo que existe en el resto de los miembros de esa fuerza a raíz de los reiterados cuestionamientos de la administración macrista.

"Hemos iniciado un sumario administrativo que corresponde de acuerdo a la ley para averiguar lo que pasó", apuntó Aguad desde la base Naval de Puerto Belgrano. Sin embargo, trató de restarle importancia al proceso en el que más de 40 integrantes de la Armada son investigados, entre los que se encuentran Srur, con quien dijo que "no ha habido ninguna diferencia".

"Nuestro único interés es encontrar el submarino, llevarle una respuesta a quienes sufren las pérdidas o las supuestas pérdidas de seres queridos y al resto de la comunidad que está angustiada y conmocionada con este evento", añadió el titular de la cartera de Defensa, quien habló por primera vez en público desde que la embarcación desapareció.

Pese a los esfuerzos de Aguad por disimular el malestar que hay con las autoridades de la Armada, desde el Gobierno ratificaron a este diario que Srur será removido de su cargo apenas termine la búsqueda del submarino San Juan ARA, que despareció el 15 de noviembre pasado con 44 tripulantes a bordo, en la zona del golfo San Jorge.

En paralelo, analizan convocar a "peritos independientes de otros países" para ver qué es lo que sucedió, siempre que sea posible encontrar la embarcación.

La decisión de hacer un peritaje a cargo de especialistas del extranjero obedece a que en el ministerio de Defensa temen que la cúpula de la Armada entorpezca una eventual investigación que busque esclarecer las razones de la explosión del submarino, pero además porque la Argentina no contarían con los peritos requeridos para una situación de esta naturaleza.

Lo cierto es que en la Casa Rosada no confían en el jefe naval hace tiempo, como tampoco en el jefe del Ejército, el general Diego Suñer, y de la Fuerza Aérea, el brigadier Enrique Amreim, a quienes Macri quiere reemplazar. La idea de llevar adelante estos cambios es previa a la desaparición del submarino San Juan ARA, más bien está asociada a la reestructuración de las Fuerzas Armadas que tiene prevista el presidente, la cual tiene como eje que estas tres fuerzas intervengan en el combate al narcotráfico y el terrorismo.