Con la aplicación del ajuste de alrededor del 10% en los precios de los combustibles al público, la nafta pasó de costar u$s1,15 dólares por litro promedio a u$s1,28 dólares, con lo cual ahora supera los valores vigentes en Chile y en Brasil, y se ubica en segundo lugar en América Latina como la más cara, después de Uruguay, según señaló ayer la consultora local Invenómica.

“Todo esto -explica el análisis- se da en el marco de la voluntad del gobierno de reducir su nivel de intervención en la determinación de precios de los combustibles”. Con el reciente incremento, el precio de la nafta redondeará un incremento del 25,9% en lo que va del año, precisa Invenómica.

Esa suba, compara el informe, es “bastante superior a la inflación acumulada, del orden del 19,5%”, y representa un salto “muy por encima de la evolución del tipo de cambio nominal del peso (10% frente al dólar)”.

Al comparar con el resto de los países de la región el informe destaca que el precio de la nafta en Uruguay es de u$s1,55 por litro; en Chile asciende a u$s1,23; y en Brasil es de u$s1,22.

Si bien el informe no hace referencia a la incidencia de los impuestos en cada país, precisa que el precio del combustible argentino supera en torno de 30% al que se expende en Perú (u$s1,05 el litro); Paraguay (u$s0,99); y México (u$s0,94).

Los tres países de la región más baratos, a la hora de cargar el tanque de los vehículos, son: Ecuador (u$s0,39 por litro de nafta); Bolivia (u$s0,54); y Colombia (u$s0,76), concluye Invenómica.

Las principales petroleras que operan en el mercado de combustibles aumentaron hoy entre un 9% y un 12% los precios del gasoil y las naftas súper y premium en todas las estaciones de servicio del país, una medida largamente anunciada que el presidente Mauricio Macri justificó al afirmar que a partir de ahora en la Argentina se va a pagar lo que el petróleo vale en el mundo.

El aumento de ayer fue el cuarto del año, pero el primero que disponen desde que comenzó a regir, el pasado 1 de octubre, el mercado libre de combustibles según el acuerdo alcanzado en enero por las empresas productoras y las refinadoras.