El segundo debate electoral mostró al candidato presidencial por el Frente de Todos, Alberto Fernández, menos concentrado que en el debate anterior, cometiendo algunos furcios, pese a lo cual esgrimió datos concretos, se despegó de la corrupción, pidió hablar "seriamente" de los temas abordados y no dudó en marcar las diferencias que lo separan del presidente Mauricio Macri, con lo que se fue recomponiendo con el correr de los minutos.

En esta ocasión, el candidato opositor contó con dos claras ventajas circunstanciales a su favor, por un lado, que el debate tuvo lugar en el aula magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires ( UBA), lugar donde se recibiera de abogado y donde ejerce actualmente su tarea como profesor de Derecho Penal; pero además, entre los temas abordados hubo un eje que lo benefició, el que da cuenta del federalismo, tema que ha convertido en el centro de sus propuestas de campaña.

En un debate que volvió a tomar temperatura a raíz del intercambio entre Macri y Fernández, el candidato opositor se debió dividir entre exponer propuestas, aportar datos crudos de una realidad económica que sigue dando señales de agotamiento, y a replicar cada uno de los embates del presidente, buscando polarizar el intercambio con este.

En un debate que aparentó ser más parejo, y ya con un dedo "acusador" menos visible, Fernández, debió hacer esfuerzos para enfocarse en la estrategia diseñada por su equipo de campaña. Pese a ello, promediando la compulsa y hacia el final de la misma, el postulante por el Frente de Todos volvió a emerger como el candidato mas consolidado y el seguro ganador, aunque con menos margen que siete días atrás.

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