El letrado Matías Cremonte ocupará la presidencia de Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas (ALAL). Esa designación se determinó por unanimidad en dicho organismo.

La ALAL mantiene contacto directo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Una relación clave tanto en el contexto de pandemia global como en las discusiones sobre el nuevo escenario del universo del trabajo para emerger de la Crisis Covid-19.

De hecho en nuestro país y como parte del calendario electoral, la posibilidad de reformas laborales regresivas es uno de los ejes de campañas políticas

Cremonte desarrolló dos mandatos como presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas de la Argentina (AAL) además es representante de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Federación Aceitera. En el nuevo organigrama de la asociación latinoamericana habrá otra profesional argentina que se desempeñará en una de las vocalías, se trata de María Paula Lozano, actual vicepresidenta de AAL.

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“La región sufre una avanzada de los gobiernos de derecha. En la Ciudad de Buenos Aires el gobierno porteño promovió una ley que se arroga la facultad de revisar las sentencias de la Justicia Nacional. Se trata de un hecho grave que movilizó a abogados, jueces y trabajadores de la Justicia en su contra porque representa una restricción al acceso de los trabajadores a la Justicia”, destacó en cuanto a escenarios Cremonte en diálogo con BAE Negocios.

Para el nuevo titular de la ALAL el discurso de los gobiernos neoliberales como el de los candidatos que asoman desde la derecha para las próximas elecciones de nuestro país “es idéntico y no forma parte de ninguna casualidad”, aseveró.

Cremonte consideró que no se trata de una cuestión menor ya que los avances para propiciar reformas laborales regresivas “son absolutamente coordinados”.

La simetría en las posturas empresarias y de los sectores neoliberales se conjugan entoces, según explicó el letrado, para instalar como uno de los temas de campaña la eliminación de las indemnizaciones por despidos “desde la teoría no certificada de que de esa manera se generará empleo registrado”.

En cuanto a otros ejemplos enumeró la reparación de daños laborales, la modificación arbitraria de convenios de trabajo y otros derechos que costaron décadas implementar en beneficio de trabajadoras y trabajadores. “La avanzada contra la Justicia Laboral no es casualidad. Se trata de un fenómeno regional y que como remarcamos se aprecia con claridad en la Ciudad de Buenos Aires”.

A consideración de Cremonte dicho avance se manifiesta con notoriedad en la ley dispuesta para que un Tribunal Superior de la Capital Federal pueda revisar sentencias de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. “Esto además de significar una dilación mayor de los procesos, establece la intromisión de un tribunal con un sesgo ideológico muy claro”, dijo el laboralista.