El presidente Alberto Fernández nunca impulsó el "albertismo". Un poco por su tendencia a ser vocero de si mismo y otro tanto por no agitar las aguas internamente, logró pasar los primeros meses de gestión pasaron sin sobresaltos. Ante los primeros cuestionamientos, el propio jefe de Estado fijó su línea discursiva el pasado viernes, al asegurar que recibía con agrado las críticas que acusaban de ser demasiado dialoguista y advirtiendo que no esperaran un cambio en ese sentido. 

La secretaria Legal y Técnica de la Nación, Vilma Ibarra, defendió la actitud de Alberto y profundizó la línea oficial frente a los cuestionamientos. "Si creen que lo van a condicionar, pobres, no lo conocen. El que espera o cree que puede condicionar al Pesidente, generando dichos de 'está condicionado, pobre, lo acorralan', no lo conoce", dijo la funcionaria y agregó que valora "las críticas".

"Eso no le quita un centímetro ni de voluntad, decisión, ni de autoridad", remarcó Vilma Ibarra y valoró el papel de Fernández en gobernar en "un período tan difícil de la Argentina".

Ibarra también habló del tuit de Cristina Fernández de Kirchner, que recomendó un artículo periodístico que  criticaba la decisión del primer mandatario de compartir la postal del acto de 9 de Julio con empresarios y gremialistas.

"A veces la idea de ahondar la grieta les puede favorecer a algunos, pero nos hace daño a los argentinos. Y el presidente no va a trabajar para profundizar la grieta, vamos a trabajar para construir consensos y avanzar", sostuvo la procuradora.

"No nos preocupemos porque hay miradas diversas. Claro que las hay. No venían de los mismos sitios Alberto Fernández, Cristina Fernández, Felipe Solá y Sergio Massa. Claro que no", dijo la abogada, asumiendo las diferencias con una naturalidad poco usual.

Sobre el liderazgo del jefe de Estado, hizo fuerte hincapié en que "no solo no está en debate, sino que es integrador y representa la diversidad".