Inés Weinberg de Roca entró puntual ayer a la Casa Rosada. Pese a que no estaba informado en la agenda oficial, el Presidente recibió al mediodía a la candidata de Procuradora General de la Nación propuesta un día antes para ocupar el lugar que dejó vacante hace cuatro meses, Alejandra Gils Carbó.

Desde el Gobierno informaron que la visita tuvo que ver con una "formalidad" de anunciarle la postulación, que precisamente debe hacerla el Poder Ejecutivo. La actual titular del Tribunal Superior de la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires llegó por la explanada de la calle Rivadavia al Salón de los Bustos acompañada por el ministro de Justicia, Germán Garavano, a quien conoce desde hace muchos años por la carrera judicial. Mauricio Macri estuvo media hora con la candidata a la Procuración, que aceptó el cargo, un día después de haber sido anunciado en un programa de televisión. La sorpresiva nominación del Ejecutivo ahora deberá atenerse al visto bueno del Senado con el acuerdo de dos tercios de los presentes.

La designación de la jefa de los fiscales tiene que pasar por el mismo procedimiento de aprobación que un juez de la Corte. Así lo establece el decreto 222/2003 firmado por el ex presidente Néstor Kirchner y el ministro de Justicia, Gustavo Beliz. Una vez que se oficialice en el Boletín Oficial, se publicarán los antecedentes en diarios de circulación nacional, y luego los ciudadanos tendrán el plazo de 15 días para hacer observaciones. Luego el pliego será enviado al Senado con audiencias públicas.

Según explicó Garavano al salir del encuentro, el Gobierno se inclinó por Weinberg de Roca porque consideró "importante el tema femenino". El funcionario destacó la relevancia de la cuestión de género pese a que "había otros buenos candidatos". Después de haber elegido a dos hombres como candidatos a la Corte Suprema, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkratz, desde el Ejecutivo decidieron sumar a una mujer, que además tiene una destacada "actuación en la justicia internacional" y que es "una reconocida jurista", pese a que no es conocida públicamente. "Tiene mucha experiencia y es una bocanada de aire fresco para hacer frente al narcotráfico", analizó Garavano en diálogo con la prensa.

El Gobierno confía conseguir la aprobación de los senadores. Así se los garantizó Federico Pinedo, el presidente provisional del Senado, quien estuvo ayer en la Rosada antes de la visita de Weinberg de Roca. Los problemas que podría afrontar la candidata de Macri estarían más relacionados a su marido, Eduardo Roca, quien se desempeñó como embajador en 1966, 1968 y 1982 durante la Dictadura. "Me parece algo desechable cuestionar a una persona por lo que hizo su marido", respondió Garavano que al mismo tiempo dijo desconocer el pasado del esposo de la jurista.