Cánticos de odio en un viaje de egresados: el Gobierno imputa a Baxtter
El coordinador de una empresa de turismo alentó a estudiantes a entonar consignas antisemitas contra la ORT. Comercio abrió un sumario y la firma enfrenta una multa millonaria.
El canto retumbó dentro del ómnibus de dos pisos: “hoy quemamos judíos”. La escena, filmada con un celular y viralizada en redes, muestra a un grupo de adolescentes de la Escuela Humanos celebrando su viaje de egresados. A un costado aparece el coordinador de Baxtter Viajes – Express S.R.L., que lejos de frenarlos, los alienta. Entre los pasajeros también viajaba un padre, presente como adulto responsable.
La Secretaría de Industria y Comercio del Ministerio de Economía actuó de inmediato. Imputó administrativamente a la compañía de turismo por violar la Ley de Defensa del Consumidor. La normativa obliga a garantizar condiciones de trato digno y equitativo, y prohíbe conductas que expongan a los clientes a situaciones vejatorias o intimidatorias. Ahora Baxtter tiene cinco días para presentar su descargo; de ser sancionada, la multa podría trepar hasta 2.100 millones de pesos.
Tensión en CanningEl lunes, la rutina se quebró en la calle José Champagnat, en Canning, donde se levanta el edificio de la Escuela Humanos entre quintas y countries. Desde temprano había periodistas y cámaras aguardando novedades. A media mañana, el director Carlos Cosentino enfrentó los micrófonos: “Es muy grave lo que pasó, nosotros lo repudiamos totalmente”. Admitió que desconocía la existencia del video hasta que circuló en redes y explicó que ya habían citado a las familias para trabajar con los estudiantes.
Tras la reunión, los padres evitaron hacer declaraciones. Durante el resto de la jornada, el colegio se sumió en un silencio espeso. Autoridades escolares permanecieron reunidas con inspectores de la Dirección General de Escuelas y de Gestión Privada.
Al caer la tarde, el colegio publicó un nuevo comunicado en Instagram. Allí insistió en el repudio y en el pedido de disculpas, pero no habló de sanciones a los alumnos como había insinuado en su primera reacción. En cambio, anunció talleres y espacios de reflexión, además de un trabajo conjunto con la ORT Argentina, la escuela judía cuyos estudiantes fueron víctimas del agravio.
“El hecho no refleja los valores de nuestra institución, ni siquiera la conducta diaria de nuestros estudiantes, incluidos aquellos que participaron en el cántico”, dice el texto, que remarca: “Desde nuestro nombre y nuestro ideario, nuestro propósito ha sido siempre promover una convivencia pacífica, respetuosa, colaborativa y empática”.
La escuela también confirmó que se contactó con la DAIA para avanzar en un plan de capacitación y concientización.
Una comunidad sacudidaEl caso expuso la fragilidad de los límites en los viajes estudiantiles, donde las empresas tienen la obligación de garantizar cuidado y respeto. También abrió un debate más amplio: cómo evitar que los discursos de odio, cada vez más visibles en la sociedad, se filtren en la vida escolar.
En Canning, la comunidad educativa quedó sacudida. Padres, docentes y directivos coinciden en un mismo punto: lo que ocurrió no puede repetirse.

