Casa Argentina en París: los estudiantes denuncian una "mini dictadura"
La residencia universitaria quedó bajo investigación por denuncias de residentes, el retiro de una placa sobre los desaparecidos y la organización de reuniones vinculadas con la extrema derecha.
La Casa Argentina de la Cité Internationale Universitaire de París quedó en el centro de una controversia que ya alcanzó al gobierno francés. El Ayuntamiento de París pidió al canciller Jean-Noël Barrot que investigue la gestión de la residencia y tome contacto con las autoridades argentinas.
La preocupación creció durante la gestión de Santiago Muzio, designado en 2024 por el gobierno de Javier Milei. Residentes y trabajadores denunciaron restricciones dentro del establecimiento, temor a expresar críticas y decisiones que, según sus testimonios, alteraron la convivencia.
Clima inhóspito
La Casa Argentina tiene capacidad para unos 80 residentes y funciona dentro de la Cité Internationale Universitaire de París, un complejo que reúne alrededor de 12.000 estudiantes, investigadores y artistas de 150 nacionalidades en 47 residencias.
Según testimonios recogidos por AFP, algunos residentes describieron el clima interno como una "minidictadura" y hablaron de un "miedo constante" y falta de libertad de expresión. También señalaron restricciones para utilizar espacios comunes, además de la presencia de cámaras y un mayor control dentro del edificio.
El conflicto también alcanzó al personal. Muzio despidió a uno de los cuatro trabajadores permanentes y otros dos abandonaron sus puestos, de acuerdo con AFP.
Uno de los principales cuestionamientos institucionales surgió cuando Muzio se negó a firmar la Carta de Valores de la Cité Universitaire. El documento establece principios de paz, humanismo, igualdad y no discriminación por motivos de origen, idioma, situación económica, género u orientación sexual.
Según el presidente de la conferencia de directores de las residencias, Laurent Schneider, Muzio explicó que no podía firmarla "en conciencia" porque el gobierno argentino sostiene una concepción de género basada en la existencia de dos sexos.
Un antes y después
Uno de los episodios que más tensión generó fue el retiro de una placa instalada en 2022 para homenajear a los 30.000 desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado durante la última dictadura argentina, entre 1976 y 1983.
La placa fue retirada sin una explicación pública a los residentes. El Ministerio de Capital Humano argentino sostuvo que se trataba de una tarea de mantenimiento y modernización, según reconstruyó Le Monde.
El episodio tuvo consecuencias dentro de la residencia. Huéspedes que habían participado en el homenaje o habían cuestionado el retiro de la placa no pudieron permanecer allí durante el verano como ocurría habitualmente.
En julio y agosto, diez estudiantes fueron alojados en otras casas de la Cité Universitaire. Uno de ellos, Salvador Calanni, investigador beneficiario de una beca Marie Skodowska-Curie, denunció una situación de "persecución política".
El proceso de admisión para el ciclo 2026-2027 también generó cuestionamientos. La convocatoria abrió en agosto, en lugar de mayo o junio, y 42 postulantes no fueron admitidos. Seis presentaron una apelación ante el Ministerio de Capital Humano argentino por considerar que hubo exclusiones discrecionales.
Reuniones no académicas
El malestar no se limita a la administración interna. La Casa Argentina también fue escenario de encuentros vinculados con sectores conservadores y de extrema derecha europea.
Le Monde documentó, entre otros, un encuentro realizado en noviembre de 2025 bajo el título "Great Reset", con participación de organizaciones como Mathias Corvinus Collegium, Ordo Iuris e Institut de formation politique. El diario francés también registró una actividad prevista para marzo sobre el giro político de Argentina bajo Milei.
En mayo se realizó además una actividad titulada "Protejamos la dignidad humana al final de la vida: basta de eutanasia en Europa".
Muzio defendió estas actividades y explicó que la Casa alquila sus espacios para eventos privados con el objetivo de mejorar su situación financiera. Por otro lado, el director afirmó que busca "extirpar" de la residencia la "ideología woke" y recuperar el "orden y la disciplina".
La presencia de estos encuentros generó cuestionamientos políticos en Francia. La senadora francoargentina Sophie Briante Guillemont preguntó al gobierno si garantizaría que las instalaciones de la Cité Universitaire no fueran utilizadas para actividades ajenas a su finalidad universitaria.
Francia pidió explicaciones
El 30 de julio, el Ayuntamiento de París pidió al canciller francés Jean-Noël Barrot que investigara la situación y transmitiera sus preocupaciones al gobierno argentino.
Barrot confirmó el 1 de septiembre que Francia mantiene conversaciones con las autoridades argentinas sobre el caso. La Fundación de la Cité Universitaire, por su parte, señaló que busca una salida diplomática al conflicto, especialmente ante la visita prevista de Milei a París a fines de septiembre o comienzos de octubre.
El problema excede, sin embargo, a la gestión de Muzio. La Casa Argentina tiene un régimen particular dentro de la Cité: su director es designado por el gobierno argentino y la residencia depende directamente del Ministerio de Capital Humano, sin contar con la misma estructura de representación que las demás casas.
La Cité intenta regularizar esa situación jurídica desde hace años. Para sus autoridades, cualquier intervención debe contemplar el carácter bilateral y diplomático del vínculo con Argentina.
La controversia ya obligó a la institución francesa a analizar un marco ético más estricto. Mientras tanto, el caso de la Casa Argentina se convirtió en un nuevo punto de tensión entre las autoridades de París y el gobierno de Milei, con una residencia universitaria de casi un siglo en el centro de la disputa.


