Caso Adorni: testigos señalan al amigo que negoció y siguió la obra
En Comodoro Py, Natalia Rucci y Marcelo Trimarchi ubicaron a Pablo Feijoo en la operatoria y estimaron que, tras la refacción, el departamento podía valer hasta USD 345.000, frente a los USD 230.000 que declaró haber pagado Adorni.
La causa por presunto enriquecimiento ilícito que investiga al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó este miércoles una declaración clave en Comodoro Py: los dueños de Rucci Propiedades, la inmobiliaria que ofreció el departamento de Caballito donde hoy vive el funcionario, confirmaron que el inmueble fue refaccionado a nuevo y que, tras esas obras, podría haber alcanzado un valor de hasta USD 345.000.
Los testigos fueron Natalia Rucci y su esposo Marcelo Trimarchi, quienes prestaron declaración ante el fiscal federal Gerardo Pollicita, a cargo del expediente que analiza la evolución patrimonial del funcionario y de su esposa, Bettina Angeletti.
Los dueños de la inmobiliaria señalaron que quien llevó adelante la operatoria inicial fue Pablo Martín Feijoo, amigo del funcionario y figura central en la operación de compraventa.
El rol de Feijoo y el negocio previo a la compra de Adorni
En su declaración testimonial, Rucci y Trimarchi confirmaron que Feijoo negoció el precio del inmueble, que inicialmente se ofrecía en USD 340.000, y que visitó el departamento acompañado por una arquitecta antes de avanzar con la compra.
De acuerdo con fuentes judiciales, los testigos también ratificaron que Feijoo pagó la seña en la operación con el anterior dueño del inmueble, el exfutbolista Hugo Morales, en una primera compraventa que se cerró en USD 200.000.
En la escritura, sin embargo, el departamento quedó registrado a nombre de Beatriz Viegas y Claudia Sbabo, madre de Feijoo y madre de su socio Leandro Miano, respectivamente.
Ambas mujeres figuran como jubiladas que cobran la mínima y, según declararon previamente ante la fiscalía, aseguraron que utilizaron ahorros personales para concretar la compra.
"Flipping" y remodelación integral
Tal como había anticipado Natalia Rucci en una entrevista previa con Infobae, los compradores explicaron que se dedicaban a comprar propiedades, remodelarlas y revenderlas, una modalidad conocida como flipping.
Según indicaron los testigos ante Pollicita, tras la operación inicial la inmobiliaria mantuvo conversaciones informales con Feijoo y recibió imágenes de la remodelación realizada en el inmueble.
Según la reconstrucción del expediente, Rucci Propiedades se mostró interesada en participar de la reventa, pero la posibilidad quedó descartada cuando desde el entorno de los vendedores afirmaron que "ya había un comprador".
El valor estimado: USD 345.000
Durante la testimonial, y a partir de las fotos incorporadas a la causa, el fiscal consultó a los testigos a qué valor se podría haber vendido el inmueble una vez finalizadas las refacciones.
Rucci y Trimarchi respondieron que el departamento, ubicado en Miró al 500, en el barrio porteño de Caballito, podría haber alcanzado un valor de USD 345.000, aunque aclararon que no ingresaron al inmueble luego de la remodelación.
Sin embargo, Adorni adquirió la propiedad en noviembre pasado por un precio declarado de USD 230.000, mediante un esquema de pago que llamó la atención de la fiscalía: un anticipo de USD 30.000 en efectivo y el saldo financiado en forma privada, sin intereses, a pagar en un año.
Una venta con dos jubiladas como acreedoras
Según consta en la causa, la escritura se firmó con un esquema de hipoteca privada por saldo de precio. Cada una de las dos jubiladas quedó registrada como acreedora del 50% del monto financiado, es decir, USD 100.000 cada una.
De acuerdo con lo que declararon Viegas y Sbabo ante la fiscalía, ambas afirmaron que no intervinieron en el armado de la operación y que confiaron en sus hijos, quienes habrían manejado los detalles de la compra, remodelación y posterior venta.
Las dos mujeres entregaron sus teléfonos celulares para ser peritados, según confirmaron fuentes judiciales.
La documentación secuestrada en la inmobiliaria
El 8 de abril, por orden del juez federal Ariel Lijo, la Policía Federal se presentó en Rucci Propiedades y secuestró documentación vinculada con la operación.
Según reconstruyó la investigación, esos papeles reforzaron la hipótesis de que Feijoo fue el principal operador del negocio y coordinó la compra inicial y el posterior traspaso del inmueble al jefe de Gabinete.
En ese marco, la Justicia también incorporó al expediente un dato que generó sospechas: Feijoo visitó a Adorni en Casa Rosada el 22 de octubre, apenas un mes antes de la escritura definitiva del departamento.
Los viajes y el crecimiento patrimonial bajo la lupa
La fiscalía federal busca determinar si los gastos y operaciones realizadas por Adorni desde 2023 son compatibles con sus ingresos como funcionario público y su patrimonio declarado.
Además de la compra del departamento de Caballito, la investigación apunta a otras adquisiciones, como la casa en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, que figura a nombre de su esposa, sin que el funcionario se haya desprendido de otras propiedades en Parque Chacabuco y La Plata.
En paralelo, Pollicita reconstruye los viajes realizados por Adorni y Angeletti desde diciembre de 2023. Según consta en el expediente, uno de los primeros movimientos detectados fue un viaje familiar a Aruba para celebrar el Año Nuevo de 2024, con pasajes por USD 5.800, además de alojamiento y otros gastos.
También habría existido un viaje a Bariloche con gastos elevados, aunque esa información todavía no fue incorporada formalmente al expediente.
Lo que viene en la causa
La ronda de testimoniales continuará en los próximos días. Entre los citados figura Pablo Martín Feijoo, señalado como el hombre que manejó la operatoria del departamento, además del encargado del edificio.
También fue convocado el contratista Matías Tabar, de la empresa Grupo AA, quien habría estado a cargo de obras realizadas en otra propiedad vinculada a la familia del jefe de Gabinete.
Mientras tanto, el expediente avanza sobre un eje central: determinar si el nivel de vida del funcionario, la compra de inmuebles y el financiamiento privado de operaciones en dólares se corresponden con los ingresos declarados en los últimos años.

