El Gobierno lamentó la decisión de Brasil, ratificó su respaldo a Bolsonaro y descartó una respuesta diplomática
Pablo Quirno calificó como "unilateral" el retiro del embajador brasileño, defendió el viaje de Javier Milei a San Pablo y atribuyó la crisis a diferencias políticas e ideológicas con Lula.
El Gobierno nacional ratificó su postura frente a la crisis diplomática con Brasil y descartó cualquier represalia luego de que la administración de Luiz Inácio Lula da Silva retirara a su embajador en Buenos Aires y rebajara la relación bilateral al nivel de encargado de negocios.
El canciller Pablo Quirno calificó la medida como "unilateral", defendió el respaldo de Javier Milei a Flávio Bolsonaro y sostuvo que las diferencias entre ambos gobiernos responden a cuestiones políticas e ideológicas.
"Es una decisión unilateral de Brasil que lamentamos", afirmó Quirno durante una conferencia de prensa. El funcionario remarcó que la Argentina no llevará el conflicto al plano institucional y aseguró que "Brasil tiene todo el derecho a decidir" esa medida, aunque insistió en que "hay otro camino para preservar las relaciones entre países".
El canciller también dejó en claro que el Gobierno mantendrá su posición política respecto de Brasil. "Tenemos diferencias ideológicas. La región está cambiando y así también esperamos que sea en Brasil", sostuvo.
Además, defendió la participación de Javier Milei en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro y rechazó las críticas del gobierno de Lula.
"Es lamentable que se quejen de injerencias en procesos electorales cuando Lula visitó a Cristina Kirchner antes de las elecciones del año pasado y no hubo de nuestra parte ningún tipo de problema", señaló.
Quirno recordó además que "Lula ha proferido insultos a nuestro Presidente" y afirmó que la Argentina decidió no trasladar esas diferencias al terreno diplomático.
"Para pelear hacen falta dos. Del lado nuestro no va a haber ninguna reacción diplomática en respuesta a Brasil", concluyó.
Bullrich respaldó la postura del Gobierno y criticó la reacción de Brasil
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, salió a respaldar la posición del Gobierno luego de que Brasil decidiera retirar a su embajador en Buenos Aires y rebajar la relación diplomática al nivel de encargado de negocios.
A través de una publicación en X, cuestionó la decisión de la administración de Luiz Inácio Lula da Silva y sostuvo que la Argentina actuó de manera distinta cuando el mandatario brasileño visitó a Cristina Kirchner.
"El 3 de julio de 2025, el presidente Lula visitó a la presidiaria Cristina Kirchner en su casa-cárcel para respaldarla políticamente. La Argentina no respondió con un gesto diplomático", escribió Bullrich.
La funcionaria argumentó que, en ese momento, el Gobierno priorizó la relación bilateral por encima de las diferencias políticas. "Porque los intereses de los Estados están por encima de las actividades políticas de los gobiernos de turno. Lamentablemente, parece que Brasil elige otro camino", agregó.
El viaje de Milei que abrió un nuevo conflicto
La actual crisis bilateral comenzó el 25 de julio, cuando Javier Milei viajó a San Pablo para participar de la Convención Nacional del Partido Liberal (PL), donde respaldó públicamente la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para las elecciones del 4 de octubre.
Durante su discurso, el mandatario argentino pidió apoyar a su "amigo Flávio", advirtió sobre el denominado "Riesgo Lula" y calificó al presidente brasileño como "ladrón" y "presidiario". También lo llamó "basura calva" al cuestionar la decisión del juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes que le impidió visitar al expresidente Jair Bolsonaro, que cumple prisión domiciliaria.
La visita fue interpretada por el gobierno brasileño como una intervención directa en la campaña electoral del principal rival de Lula.
La respuesta de Lula y la primera reacción diplomática
Dos días después, Lula respondió con ironía cuando periodistas le consultaron sobre las declaraciones de Milei.
"¿Quién es ese tipo?", contestó el mandatario brasileño durante una actividad oficial junto al presidente de Corea del Sur.
Aunque evitó profundizar la polémica en público, el gobierno brasileño reaccionó por la vía diplomática. El canciller Mauro Vieira convocó al embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, para transmitir el malestar de Itamaraty y llamó a consultas al embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli.
En ese momento, Brasil calificó las declaraciones de Milei como una "interferencia en asuntos internos" y un episodio "sin precedentes" en la relación bilateral.
Los nuevos dichos de Milei y el retiro del embajador
Lejos de moderar su discurso, el Presidente volvió a referirse a Lula en distintas entrevistas radiales y televisivas, donde reiteró que lo considera un "ladrón" y un "presidiario". Para el gobierno brasileño, esa reiteración terminó de agravar el conflicto.
Como respuesta, Itamaraty decidió retirar definitivamente a Julio Bitelli de Buenos Aires y reducir la representación diplomática al nivel de encargado de negocios. La embajada brasileña quedó bajo la conducción del ministro consejero Eduardo Uziel y, según informaron fuentes oficiales, no volverá a enviar un embajador mientras continúen los agravios del mandatario argentino contra Lula.
La decisión fue definida por autoridades brasileñas como la mayor crisis diplomática entre ambos países en las últimas décadas y representa un hecho inédito en la relación reciente entre los principales socios del Mercosur.
La Casa Rosada no prevé modificar su postura
Pese a la decisión adoptada por Brasil, el Gobierno argentino descartó un pedido de disculpas o una medida de reciprocidad.
Quirno insistió en que la Argentina mantendrá abiertos los canales institucionales y sostuvo que las diferencias deben entenderse dentro del plano político.
"Brasil está teniendo conflictos con diferentes países, como con Paraguay. Es una decisión de Brasil escalar temas que para nosotros tienen que permanecer en el ámbito ideológico y político de una contienda electoral", afirmó.
El funcionario también recordó que Brasil dejó de representar los intereses argentinos en Venezuela cuando Nicolás Maduro fue desplazado del poder y sostuvo que ese episodio fue "mucho más grave", ya que involucraba la situación de ciudadanos argentinos detenidos.
Con esa definición, el Gobierno dejó en claro que no modificará su respaldo político al espacio liderado por Jair y Flávio Bolsonaro, aun cuando la relación con Brasil atraviesa el momento de mayor tensión diplomática de los últimos años.


