Golpe interno en el Gobierno: revelan una fuerte discusión entre Adorni y el entorno de Karina Milei
El jefe de Gabinete se habría negado a firmar la concesión de Tecnopolis y enfrenta cuestionamientos internos. Hay dudas sobre su continuidad y en la Casa Rosada crece el malestar por el costo político del escándalo.
La investigación por enriquecimiento ilícito sobre el patrimonio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, golpea al Gobierno y en la Casa Rosada crece el malestar por el costo político del escándalo.
Mientras Javier Milei mantiene su respaldo al jefe de Gabinete, en distintos sectores de la Casa Rosada crece la preocupación por el impacto que el escándalo patrimonial genera sobre la gestión y la agenda oficialista.
El deterioro quedó expuesto en los últimos días, cuando la defensa pública que realizó Adorni sobre el origen de los fondos omitidos en sus declaraciones juradas provocó más interrogantes que certezas dentro del propio oficialismo.
Según distintas versiones que circulan en Balcarce 50, la entrevista en la que el funcionario admitió haber mantenido ahorros no declarados y haber obtenido ganancias con inversiones en bitcoin sorprendió incluso a integrantes de la mesa política libertaria.
Varios funcionarios aseguran que hasta ese momento desconocían los detalles de la estrategia de defensa diseñada por el jefe de Gabinete.
Malestar en el entorno de Karina Milei
La tensión ya alcanzó a sectores muy cercanos a Karina Milei.
Uno de los episodios que más comentarios generó en la Casa Rosada fue una fuerte discusión entre Adorni y Mara Gorini, asesora de extrema confianza de la secretaria general de la Presidencia.
La relación entre ambos se habría deteriorado en medio de diferencias vinculadas a decisiones de gestión y a expedientes sensibles que permanecen pendientes de definición.
El episodio expone una realidad que hasta hace pocos meses parecía impensada: el desgaste político de Adorni ya alcanzó incluso a espacios que históricamente funcionaron como su principal sostén dentro del oficialismo.
La mesa política mostró las diferencias
Las tensiones también quedaron reflejadas durante la última reunión de la mesa política del Gobierno.
Según trascendió, Patricia Bullrich fue una de las voces más críticas respecto de la situación del jefe de Gabinete.
La ministra cuestionó el impacto político del escándalo y habría advertido que el caso afecta uno de los principales activos discursivos del oficialismo: la promesa de diferenciarse de la denominada "casta".
Adorni intentó defenderse argumentando que antes de ingresar a la función pública era un ciudadano más que enfrentaba las dificultades económicas del país.
Karina Milei salió en su respaldo y sostuvo que muchos argentinos mantuvieron ahorros fuera del sistema formal.
Sin embargo, las explicaciones no alcanzaron para disipar las dudas dentro del propio espacio.
Incluso algunos referentes libertarios cuestionaron que la estrategia de defensa no hubiera sido compartida previamente con quienes debían salir a respaldarlo públicamente.
El Congreso se convierte en una amenaza
Mientras tanto, la oposición avanza en el Congreso.
Distintos bloques impulsan una interpelación y una eventual moción de censura contra el jefe de Gabinete, una herramienta prevista en la Constitución que nunca se utilizó con éxito desde su incorporación en 1994.
La convocatoria para el 23 de junio busca reunir el quórum necesario para debatir el tema en Diputados.
Aunque el oficialismo confía en bloquear la iniciativa, la preocupación crece por la postura de algunos aliados que empezaron a tomar distancia tras las revelaciones patrimoniales.
En paralelo, el Senado también aumenta la presión para que Adorni presente su informe de gestión y responda preguntas sobre las inconsistencias detectadas en sus declaraciones juradas.
Milei lo sostiene, pero aumenta el desgaste
Por ahora, Javier Milei mantiene una posición inalterable y ratifica su respaldo al funcionario.
Sin embargo, dentro del oficialismo muchos reconocen que el caso ya consume energía política, complica negociaciones parlamentarias y amenaza con eclipsar otras prioridades del Gobierno.
La principal preocupación en algunos despachos oficiales es que la polémica siga creciendo y termine condicionando la estrategia electoral de La Libertad Avanza de cara a 2027.
Por eso, aunque nadie espera una salida inmediata de Adorni, cada vez son más quienes admiten en privado que el problema dejó de ser exclusivamente suyo y empezó a convertirse en un problema para todo el Gobierno.

