¿Habrá PASO y colectoras?

La reforma política quedó varada, sin respaldo suficiente de provincias y legisladores

El jefe de Gabinete, Diego Santilli deberá esforzarse contrarreloj para validar su idea de las colectoras.

Antes de materializarse, la propuesta de crear una oferta de colectoras en las listas de diputados nacionales del año próximo como anzuelo para que los gobernadores aliados apoyen la eliminación de las PASO se apagó con la misma velocidad con la que se instaló. 

Múltiples factores convergen en un mismo punto: los votos no están y el Congreso, en especial el Senado, presenta un desafío para el que el Gobierno no encuentra respuesta.

La postergación hasta el 6 de agosto de la votación de los proyectos sobre propiedad privada disparó la alarma la semana pasada. Pero, antes de analizar los obstáculos legislativos, es preciso repasar los intrínsecos.

La invención del arribado jefe de Gabinete, Diego Santilli, llegó para destrabar una reforma política que venía estancada, sigue quieta y no tiene pronóstico de movimiento. La idea es simple: meter a los gobernadores bajo el paraguas oficialista sin obligarlos a dar fe de libertarios. Juntan los votos presidenciales para LLA arriba y, abajo, cada uno hace su negocio, con el compromiso del Gobierno de no pelear "en serio" en los distritos amigos.

El peso de los gobernadores

El primer gran inconveniente es conceptual: el Gobierno necesita que la ley sea aprobada este año para que rija en 2027. 

Así, los gobernadores que acepten bailar al ritmo del león definirían su apuesta presidencial apenas ambas Cámaras se expresen, meses antes de que el peronismo, el PRO, la UCR y hasta los partidos provinciales seducidos definan sus internas.

Santilli dialoga con los gobernadores pero tiene dificultades para conseguir votos para la reforma 
Santilli dialoga con los gobernadores pero tiene dificultades para conseguir votos para la reforma 

Es una trampita sobre la que un experto en política difícilmente pueda albergar esperanzas de éxito frente a los jefes provinciales, poseedores de másteres y doctorados varios en vericuetos electorales. 

Llegado el momento, tendría más posibilidades de alcanzar su objetivo rebenque en mano y disciplinando a fuerza de ATN.

Los pocos gobernadores que se expresaron lo dejaron en claro. El catamarqueño Raúl Jalil marcó la tendencia en voz alta: apoyo para suprimir las PASO y reparos en torno a eso de entregarse a Milei en 2027. "Vos goberná, acertá y pifiá a tu riesgo, que yo te apoyo en las buenas". Igual se lo hicieron saber en privado otros jefes distritales al jefe de Gabinete.

Los votos en el Congreso

El debate legislativo traerá otros dramas. La mitad de los diez senadores radicales no responde a ningún gobernador y, en el peor de los casos, prefiere seguir apoyando al Gobierno eventualmente y desde la vereda de enfrente. Hay mucho por negociar con legisladores que no tienen nada para negociar. Al menos, en apariencia.

Y eso que la discusión parece reducirse solamente a primarias y colectoras. Pero la reforma incluye también, entre otras minucias, la eliminación de los aportes estatales a los partidos políticos y la desaparición de los espacios gratuitos de propaganda política en los medios durante las campañas. Es imposible que no se lea como una abdicación de la política y los partidos.

La inclusión de todas las variables juntas dentro de una misma iniciativa -una práctica tan frecuente en los proyectos del ministro de Transformación del Estado, Federico Sturzenegger- suele terminar jibarizando los distintos capítulos. 

A esta altura, si el Congreso aprueba la ley de propiedad privada con todas las modificaciones a las que fue sometida, El Coloso se vería tentado de pedirle al Presidente que la vete.

Para colmo, la reforma política precisa mayoría absoluta en ambas Cámaras: 37 votos en el Senado y 129 en Diputados. No puede escaparse casi ninguno de los apoyos posibles, en especial en la Cámara alta, donde existe menos predisposición. Cierto es que son menos las voluntades que hay que captar, podría responderse, aludiendo a lo más bajo de la política.

A pura sonrisa, Santilli desplegará todas sus artes de experto en roscas políticas. Se juega mucho de acá a fin de año. Incluida su única obsesión: la consensuada candidatura a gobernador bonaerense.

Esta nota habla de: