Reforma electoral

Milei apura un acuerdo para eliminar las PASO, pero la desconfianza frena los votos

Santilli negocia con gobernadores, el PRO y la UCR para aprobar la reforma en septiembre, pero las alianzas provinciales todavía impiden reunir los votos.

El Gobierno se fijó septiembre como plazo político para aprobar la eliminación de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), pero todavía no reunió los votos necesarios en el Congreso. La negociación quedó atravesada por la desconfianza de los gobernadores y la disputa con Mauricio Macri por el futuro del PRO.

En la Casa Rosada confían en que la reforma electoral se convertirá en ley durante el tercer trimestre. Sin embargo, desde que el Ejecutivo incorporó el proyecto a su agenda parlamentaria, la eliminación definitiva de las PASO no consiguió avanzar.

Javier Milei, por recomendación de Karina Milei, le encargó a Diego Santilli la construcción de los acuerdos políticos necesarios para ordenar la estrategia oficialista de cara a la reelección presidencial.

Los tres puntos que Milei no negocia

La Casa Rosada sostiene que la eliminación de las PASO permitiría reducir la cantidad de elecciones, evitar un gasto estimado en USD 300 millones y terminar con los espacios publicitarios obligatorios en los medios de comunicación. Esos son los tres puntos que Milei no está dispuesto a negociar.

El oficialismo también niega que la reforma busque dividir a la oposición y mejorar las posibilidades electorales del Presidente. Distintos sectores opositores, en cambio, advierten que la eliminación de las primarias dificultaría la conformación de listas unificadas y podría dispersar el voto contrario al Gobierno.

La desconfianza de los gobernadores

La negociación no depende sólo del contenido formal del proyecto. Gobernadores y bloques opositores reclaman garantías sobre el armado de las alianzas y el cierre de listas antes de comprometer sus votos.

Durante el gobierno de Alberto Fernández, sectores del kirchnerismo impulsaron la derogación de las PASO bajo el argumento de reducir el costo electoral. Ahora, tanto dirigentes peronistas como referentes de los partidos que integraron Juntos por el Cambio alertan sobre el efecto que tendría la reforma en la unidad opositora.

Santilli trabaja junto con Martín Menem y Eduardo "Lule" Menem para despejar esas dudas y sumar el acompañamiento del PRO y la Unión Cívica Radical.

En el oficialismo reconocen que el proyecto necesita un acuerdo amplio en el Senado, porque los votos de las provincias no alcanzarían para garantizar su aprobación posterior en Diputados.

El Gobierno aspira a aprobar la reforma antes del debate por el Presupuesto 2027. En la Casa Rosada ubican el 31 de diciembre como fecha límite, bajo el argumento de que las reglas electorales no deberían modificarse durante el año de los comicios.

El temor a las alianzas provinciales

El Gobierno asegura que Karina Milei dejó de lado su pretensión inicial de extender la marca de La Libertad Avanza a todas las provincias y aceptó negociar acuerdos con gobernadores aliados. Esa explicación no disipó las dudas de los mandatarios ni de los referentes libertarios del interior.

Los gobernadores evitan comprometerse con un esquema que podría debilitarlos en sus distritos, mientras que dirigentes de La Libertad Avanza temen quedar afuera de los acuerdos locales en las provincias que desdoblen sus elecciones.

La preocupación dentro del oficialismo es que los mandatarios provinciales preserven sus estructuras en los comicios locales y después no trabajen con la misma intensidad para impulsar la candidatura presidencial de Milei.

El PRO, entre Milei y Mauricio Macri

La negociación con el PRO representa el capítulo más complejo. El vínculo entre Milei y Jorge Macri mejoró y Karina Milei analiza habilitar una fórmula conjunta que evite dividir el electorado antikirchnerista en la Ciudad de Buenos Aires.

La tensión con Mauricio Macri, sin embargo, altera esa estrategia. El expresidente se distanció de Milei, defendió la continuidad de las PASO y comenzó a instalar una eventual candidatura mediante la consigna "Próximo PASO".

Karina Milei interpreta que el fundador del PRO busca conservar margen para construir una alianza con otros partidos, similar a la que lo llevó a la Presidencia en 2015. Por eso, aumentó la presión sobre Jorge Macri, quien también mantiene una relación distante con su primo.

En el entorno de la secretaria general sostienen que cualquier entendimiento deberá incluir a ambos dirigentes, porque un acuerdo parcial no resolvería la disputa interna del PRO.

Aunque el respaldo del PRO resulta necesario para que la reforma avance, en el Gobierno creen que el bloque de Diputados que conduce Cristian Ritondo no mantiene una posición uniforme sobre las primarias. La Casa Rosada apuesta a aprovechar esa división para sumar votos sin cerrar un acuerdo integral con Mauricio Macri.

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