Milei canceló su viaje a Londres en plena ofensiva por Malvinas
El Gobierno confirmó que la gira al Reino Unido quedó suspendida. El Presidente concentrará su estrategia en la ONU y en nuevas sanciones contra petroleras y pesqueras que operan bajo permisos británicos.
En medio de la máxima tensión diplomática con el Reino Unido por la soberanía de las Malvinas, el presidente Javier Milei decidió suspender su viaje a Londres, previsto para octubre. Horas antes, voceros del Gobierno habían asegurado que el mandatario viajaría igual.
La visita incluía una conferencia en la Universidad de Oxford y reuniones con empresarios, en lo que iba a ser la primera actividad bilateral de un jefe de Estado argentino en Londres desde Carlos Menem en 1998. Pero el giro político del Gobierno y la escalada por el proyecto petrolero Sea Lion terminaron por congelar la agenda.
Un cambio de postura en cuestión de horas
"Va a ir y lo tiene en agenda", dijeron esta mañana desde Casa Rosada. La frase quedó vieja en menos de un día. No hubo explicación oficial sobre el motivo del cambio, pero el contexto es evidente: Milei endureció su posición sobre Malvinas y activó una ofensiva política, judicial y comunicacional que tensó al máximo la relación con Londres.
El primer ministro británico, Andy Burnham, reafirmó ante el Parlamento que el Reino Unido "siempre respetará el deseo de los isleños de ser británicos". Y el ministro de Defensa, Wes Streeting, fue más lejos: sostuvo que las declaraciones de Milei "dicen más sobre la política interna argentina que sobre las islas".
El repunte del conflicto se produjo después de que Donald Trump insinuara que podría revisar la histórica neutralidad de EE.UU. en la disputa por Malvinas. Milei aprovechó ese gesto para redoblar la presión sobre Londres.
En defensa de la soberanía
Durante la cadena nacional del jueves, el presidente anunció:
Sanciones aceleradas para petroleras que operen en las islas sin autorización argentina.
Cambios a la ley 26.659 ("Pino Solanas") para endurecer penas y sumar nuevas áreas.
La creación de un Consejo de Seguridad Nacional.
Más recursos para Defensa y los servicios de inteligencia.
Avances en una base naval integrada en Tierra del Fuego.
El foco está puesto en Sea Lion, el proyecto petrolero que prevé una inversión de USD 1.800 millones y una producción inicial de 50.000 barriles diarios desde 2028. La Cancillería calificó la explotación como "unilateral" y contraria a la Resolución 31/49 de la ONU.
La agenda se reacomoda
Aunque Londres quedó fuera del mapa, Milei sí viajará a Nueva York para participar de la Asamblea General de la ONU, donde buscará instalar el reclamo por Malvinas como prioridad internacional. Lo acompañarán Karina Milei, el canciller Pablo Quirno, el embajador Alec Oxenford y el representante ante la ONU, Francisco Tropepi.
Luego, el Presidente planea una escala en París para la Argentina Week y una visita a Washington el 14 de octubre para la Gala Oficial del Hispanic Heritage, donde será invitado de honor.
La única actividad confirmada del Gobierno en Londres será la participación del secretario de Minería, Luis Lucero, en la London Metal Exchange Week (19 y 20 de octubre).
Un vínculo bilateral en su punto más frágil
La relación bilateral atraviesa su peor momento desde el inicio del gobierno de Milei. El Presidente no tuvo intercambios con Burnham y los contactos que la Cancillería mantenía con la administración de Keir Starmer quedaron desactualizados tras su salida.
Además, el Gobierno buscaba flexibilizar el embargo de armas británico, vigente desde 1982. Consultado por The Economist sobre si las conversaciones ya habían comenzado, Milei respondió: "Absolutamente".
La suspensión del viaje a Londres se convierte así en un gesto político que acompaña la ofensiva más dura del Gobierno en décadas sobre la causa Malvinas.


