Milei tuvo su acto fundacional con apoyo mayoritario pero no suficiente
"No vinimos a constuir relato, vinimos a construir Naci髇", sostuvo luego de firmar el Pacto de Mayo con 18 mandatarios locales, frente a la Casa Hist髍ica de Tucum醤 y en un acto plagado de formalismo y tono fundacional.
La formalidad se cumpli� al detalle. Cada s韒bolo estuvo en su lugar. La Casa Hist髍ica de Tucum醤, la vigilia para celebrar, in situ, los 208 a駉s de la declaraci髇 de la Independencia. En la sala en la que se firm� el Pacto de Mayo, estaban las banderas de los 24 distritos, pese a que finalmente fueron 18 los jefes locales que rubricaron el documento. En el centro, la bonaerense, para que no quedaran dudas. Al fin y al cabo, en aquel lejano 9 de Julio, tampoco hubo representantes de todas las provincias.
Las formas, aun a las apuradas, estuvieron en su lugar. El fondo, est� por verse. El car醕ter fundacional que el presidente Javier Milei busc� imprimirle a la movida no se asegura por el 搑ito�, ni por un documento de 10 puntos, m醩 bien gen閞icos y poco debatidos. La foto sali� perfecta. La esencia, resumida en el anhelo de 搑econstituir las bases de la Argentina�, est� mucho m醩 all� de los formalismos. La pretensi髇 de reiniciar de cero la Patria es casi una constante en la historia argentina.
Cada detalle marcaba la nueva 閜oca. El rigor casi marcial, los silencios trascendentes mientras los jefes prorinciales se acercaban de a uno a firmar. Un contraste importante con modelos descontracturados, desprolijos.燭elevisaci髇 en directo mediante, y lejos del formalismo, la expectativa de los millones que presenciaban desde las pantallas, pasaba por dilucidar qu� lugares vac韔s encontrar韆n爈os 鷏timos en ser convocados. Milei debi� firmar arriba y no al pie. Era la hora del mensaje, otra vez al frente de爈a "casita de Tucum醤".
El esquema hist髍ico repiti� una secuencia varias veces repetidas por el presidente de la Naci髇. Tras una rese馻 de los 40 a駉s de la lucha por la independencia y, luego, de guerra fraticida, realiz� un reconocimiento a la Constituci髇 de 1853 y a su inspirador, Juan Bautista Alberdi, definido como el 搈醲imo pensador nacional�.
De all� en m醩, la 撻poca dorada� y su finalizaci髇, situada, seg鷑 Milei, en 1916. La Generaci髇 del 80 fue la 鷏tima merecedora de halagos.燚e ah� en mas, tras pegar el salto爐ras d閏adas de predicar en 損royectos antag髇icos� el Pacto de Mayo se present� como爀l momento de abrazar un proyecto com鷑. 揘o miramos para atr醩, no tenemos rencores�, sostuvo, para agradecer especialmente a los representantes de otros partidos.
El tono conciliador no pod韆 ser eterno. Tambi閚 se refiri� a los que por 揳nteojeras ideol骻icas, miedo y obstinaci髇� desistieron de acudir a la cita. 揈n el futuro pueden volver a la senda de la Naci髇, no rechazaremos a nadie�, sostuvo, 揺n tanto hayan actuado bajo las normas de la Justicia�.
Entre los ausentes, adem醩 de los espacios que responden pol韙icamente a Cristina Fern醤dez, hubo lugares vac韔s que quitaron trascendencia a la iniciativa. A la inoportuna gripe de la vicepresidenta Victoria Villarruel, se sum� el desplante en pleno de la Corte Suprema de Justicia, un vac韔 insoslayable trat醤dose de una reuni髇 institucional de car醕ter fundacional.
Los pilares del proyecto a futuro爏on un nuevo mantra de 閜oca: el respeto a la propiedad privada como base fundacional, equilibrio fiscal, reducci髇 del gasto p鷅lico, reforma laboral y tributaria, promesa de redefinir la coparticipaci髇 federal, apertura al mundo. Tambi閚, un compromiso con la educaci髇 de excelencia.
揘o vinimos a construir relato, vinimos a construir Naci髇�, se ataj� tras la enumeraci髇 y se馻l� que la constituci髇 del Consejo de Mayo, con participaci髇 de las provincias, legisladores, gremios y empresarios, tendr� la misi髇 de traducir en leyes los preceptos establecidos.
No falt� la alusi髇 al libro de Macabeos y las fuerzas del Cielo imprescindibles para asumir cualquier batalla. Ni siquiera el grito de guerra de Viva la Libertad, carajo. El montaje estaba completo.
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