Reforma laboral: el Gobierno suma apoyos provinciales y acelera para febrero
Tras su regreso de Davos, Javier Milei puso el foco en la agenda legislativa. El ministro del Interior, Diego Santilli, intensifica la ronda con gobernadores para asegurar votos en el Senado, mientras la CGT y la oposición buscan frenar el tratamiento en sesiones extraordinarias.
El Gobierno nacional acelera las negociaciones políticas para avanzar con la reforma laboral en el Congreso y sumar los apoyos necesarios que le permitan al oficialismo alcanzar la media sanción en el Senado durante febrero.
En ese marco, el ministro del Interior, Diego Santilli, recibió este viernes al gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, en la Casa Rosada, como parte de la estrategia para consolidar respaldos provinciales.
Según informó la Jefatura de Gabinete, durante el encuentro -del que también participó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni- ambas partes coincidieron en la importancia de que el proyecto de Modernización Laboral avance en el Congreso como parte de la agenda de reformas orientadas a promover el empleo formal. Además, dialogaron sobre temas de gestión compartidos entre la Nación y la provincia.
La reunión con Weretilneck se inscribe en una ronda más amplia de contactos que Santilli viene desplegando desde principios de enero, con visitas y encuentros con mandatarios de distintas fuerzas políticas, en un intento por reunir los votos que hoy le faltan a La Libertad Avanza en la Cámara alta.
Milei vuelve al país y pone la reforma laboral en el centro de la agenda
El encuentro se produjo horas después del regreso del presidente Javier Milei a la Argentina, tras su participación en el Foro Económico Mundial de Davos. De vuelta en Buenos Aires, el mandatario decidió concentrar su agenda en la política interna, con especial énfasis en las negociaciones legislativas vinculadas a la reforma laboral, una de las principales promesas de su programa económico.
El Presidente llegó acompañado por su núcleo más cercano, entre ellos Karina Milei, Luis Caputo, Federico Sturzenegger y el canciller Pablo Quirno. Desde el oficialismo destacan que la señal hacia los mercados internacionales -con la reforma como eje- ahora debe traducirse en resultados concretos en el Congreso.
La Casa Rosada apunta a tratar el proyecto en sesiones extraordinarias, convocadas entre el 2 y el 27 de febrero, con una fecha tentativa para el debate en el Senado entre el 10 y el 12 de ese mes.
Gobernadores, la llave para destrabar el Senado
En el oficialismo admiten que el respaldo de los gobernadores es clave para ordenar a los legisladores provinciales y acercarse al número necesario para habilitar el debate.
Hasta ahora, Santilli logró sumar apoyos explícitos de mandatarios como Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Gustavo Sáenz (Salta), Alfredo Cornejo (Mendoza), Marcelo Orrego (San Juan), Leandro Zdero (Chaco) y Rolando Figueroa (Neuquén), aunque en algunos casos el acompañamiento aparece condicionado a reclamos fiscales y de obras.
El caso de Weretilneck es seguido de cerca por el Gobierno, en un escenario donde los bloques provinciales pueden inclinar la balanza. En paralelo, persisten tensiones con algunos gobernadores radicales por el impacto fiscal de la iniciativa, especialmente por la baja del impuesto a las Ganancias para sociedades, un tributo coparticipable.
Dentro de la mesa chica de Milei hay diferencias sobre si ceder o no ante esos reclamos, aunque la experiencia reciente con el Presupuesto 2026 refuerza la postura de avanzar sin grandes concesiones.
La CGT y la oposición buscan frenar el avance
Mientras el Gobierno acelera, la CGT y la oposición peronista trabajan contrarreloj para impedir que el proyecto avance sin cambios. En las últimas semanas, la central obrera intensificó los contactos con senadores y gobernadores, al tiempo que mantiene reuniones tanto con cámaras empresarias como con bloques opositores.
El objetivo inmediato del peronismo en el Senado no es necesariamente rechazar la ley -algo que hoy luce complejo- sino romper el quórum el día de la sesión prevista y evitar que el oficialismo consiga la media sanción. En ese esquema, la CGT aparece como un actor clave para influir sobre mandatarios provinciales y legisladores dialoguistas.
Desde el sindicalismo advierten que la reforma no generará empleo y anticipan un escenario de alta conflictividad social y judicial si el texto avanza sin modificaciones sustanciales. El Gobierno, en cambio, sostiene que la modernización del marco laboral es indispensable para reducir la informalidad y atraer inversiones.
Un febrero decisivo
Con los tiempos legislativos corriendo y las posiciones aún en disputa, febrero se perfila como un mes clave para el futuro político del Gobierno. La reforma laboral no solo pondrá a prueba la capacidad de Milei para construir consensos en el Congreso, sino también su vínculo con los gobernadores y con el movimiento sindical.
En la Casa Rosada confían en que la suma de respaldos provinciales y la presión del calendario terminarán inclinando la balanza. Del otro lado, la CGT y la oposición apuestan a dilatar, condicionar o bloquear una ley que promete ser uno de los principales focos de tensión política y social del inicio de 2026.

