El presidente respondió

Un filósofo israelí criticó el plan de Milei de dar personería jurídica a la IA

El filósofo Yuval Noah Harari advirtió sobre el riesgo de crear un "Estado IA". El Presidente defendió su propuesta y prometió una respuesta más extensa.

El presidente Javier Milei salió al cruce de las críticas del historiador y filósofo Yuval Noah Harari, quien cuestionó la iniciativa oficial para otorgar personería jurídica a sistemas de inteligencia artificial y advirtió sobre los riesgos económicos, políticos e institucionales que podría generar esa medida.

A través de un mensaje publicado en la red social X, el mandatario agradeció al autor de Sapiens y Nexus por sumarse al debate y defendió la discusión sobre el futuro de la inteligencia artificial.

"Ahora, más que nunca, necesitamos toda nuestra inteligencia para construir el marco que nos permita aprovechar las increíbles oportunidades que tenemos por delante. ¡Ya estoy preparando mi respuesta para ver si podemos disipar sus temores sobre el camino que propuse la semana pasada!", escribió Milei.

El intercambio surgió luego de que Harari publicara una columna en el diario británico Financial Times titulada "No debemos otorgar personalidad jurídica a los agentes de IA", donde cuestionó la posibilidad de reconocer legalmente a entidades no humanas.

La advertencia de Harari

En su artículo, el intelectual israelí señaló que conceder personalidad jurídica a sistemas de inteligencia artificial equivaldría a entregarles una "llave maestra" para acceder a los sistemas financieros, económicos y políticos.

Harari recordó que Milei planteó esa posibilidad durante el Foro Económico Mundial de Davos y expresó su sorpresa por la velocidad con la que la iniciativa avanzó en la agenda pública.

"Milei es un político muy audaz, y su determinación por mejorar la situación económica de Argentina es digna de elogio", sostuvo. Sin embargo, agregó que la propuesta genera fuertes preocupaciones por las consecuencias que podría tener sobre el funcionamiento de las instituciones.

Según explicó, una corporación administrada por inteligencia artificial podría poseer activos, contratar empleados, iniciar demandas judiciales, participar en operaciones comerciales internacionales e incluso realizar aportes a campañas políticas sin necesidad de intervención humana obligatoria.

El riesgo de un "Estado IA"

El autor de Nexus argumentó que el principal problema no radica en la capacidad productiva de estas entidades, sino en la dificultad para controlarlas si decidieran vulnerar normas legales.

"Las corporaciones de IA estarán en condiciones de convertirse en expertas en las lagunas legales y el arbitraje regulatorio", afirmó.

Además, señaló que las sanciones tradicionales que condicionan la conducta de empresarios y ejecutivos, como la posibilidad de ir a prisión, no tendrían efecto sobre sistemas automatizados.

Harari advirtió que los países que adopten este tipo de figuras legales podrían enfrentar un escenario inédito.

"Los países que otorguen personalidad jurídica a las IA corren el riesgo de convertirse en algo para lo que el registro histórico no ofrece analogía: no un Estado compañía, sino un Estado IA", escribió.

La propuesta del Gobierno

El debate se originó a partir de una columna firmada por Milei y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, también publicada en Financial Times.

En ese texto, titulado "Argentina invita a la IA a liberarse a sí misma", el Gobierno anunció su intención de impulsar una nueva figura societaria denominada "corporación no humana", diseñada para permitir que sistemas de inteligencia artificial puedan operar bajo un marco legal específico.

La iniciativa forma parte de la estrategia oficial para posicionar a la Argentina como un polo de innovación tecnológica y atraer inversiones vinculadas al desarrollo de inteligencia artificial.

Mientras el proyecto todavía no ingresó formalmente al Congreso, el intercambio entre Milei y Harari instaló un debate sobre los límites regulatorios de la IA y el papel que podrían desempeñar estas tecnologías en la economía y la vida institucional durante los próximos años.

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