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Vecinos de San Isidro apuntan contra "negociados" del intendente por el Parque del Golf: "No tenemos respuesta"

Vecinos denuncian que la gestión de Ramón Lanús avanza con decisiones "inconsultas" sobre el Parque del Golf. "Son todos negociados, nada para la gente", aseguran

La disputa entre vecinos de San Isidro y la gestión del intendente Ramón Lanús por el futuro del Parque Público del Golf sumó un nuevo capítulo en las últimas horas, con cuestionamientos por el funcionamiento de la Escuela de Patrullas dentro del predio, la demolición de una construcción histórica y el estado de conservación del espacio verde.

Referentes vecinales que impulsan la defensa del parque sostienen que el conflicto no está relacionado con la titularidad del terreno sino con las intervenciones que el Municipio viene realizando desde hace meses sin instancias de consulta ni información pública sobre los proyectos previstos para el lugar.

Alejandra e Inés, arquitectas e integrantes de la organización que sigue de cerca la situación del predio, afirmaron que las decisiones adoptadas por la comuna modificaron usos originalmente vinculados a actividades recreativas, deportivas y culturales.

"No es que haya tomado ilegalmente este predio, está haciendo acciones que son inconsultas", señaló una de las vecinas, quien además cuestionó la demolición de una vivienda ubicada dentro del parque y aseguró que no hubo explicaciones oficiales sobre los motivos de esa decisión ni sobre el destino que tendrá el sector.

Un parque protegido y viejos debates urbanísticos

Parte de la preocupación vecinal se explica por antecedentes recientes. Los residentes recuerdan que en 2018 existió un proyecto para desarrollar oficinas y viviendas en una porción del predio, iniciativa que finalmente no prosperó tras el rechazo de organizaciones y vecinos. "Nos opusimos desde el primer día", recordaron.

Desde entonces, los vecinos reclaman que se garantice la preservación integral del parque y la puesta en marcha de un plan de manejo específico para el área, que integra un paisaje protegido por la Ley Provincial 15.190.

Según denuncian, esa protección nunca fue implementada plenamente y el Municipio tampoco identifica al predio como un espacio protegido en sus canales oficiales.

Uno de los principales focos de conflicto es la instalación de la Escuela de Formación de Patrullas dentro del parque. Las vecinas sostienen que cuando el Municipio asumió la administración del predio en 2019 se comprometió a mantener el lugar como un espacio público, recreativo y de acceso libre, por lo que consideran incompatible el funcionamiento de un centro de entrenamiento policial dentro del parque.

Además, remarcan que la actividad ya contaba con instalaciones específicas en el predio de la ex fábrica Losadur, motivo por el cual cuestionan la necesidad del traslado.

También aseguran que no hubo respuestas oficiales ni hacia los vecinos ni hacia sectores de la oposición en el Concejo Deliberante sobre las razones del cambio de ubicación.

"Cuando se inauguró la escuela de policía, vino el intendente y salió en todas las redes; estaba todo lleno de banners con armas", recordaron las arquitectas, quienes calificaron como "chocante" la realización de simulacros y demostraciones policiales en un ámbito pensado para el esparcimiento y las actividades recreativas.

La demolición de una construcción histórica

Otro de los episodios que profundizó el malestar fue la demolición de una vivienda ubicada dentro del parque.

Mientras desde el Municipio se argumentó que la estructura presentaba un estado de deterioro y riesgos para la seguridad, las vecinas rechazaron esa explicación y aseguraron que el inmueble se encontraba en buenas condiciones. "Tenemos las fotos acá, es todo lo contrario", afirmaron.

Según plantearon, el edificio podría haber sido recuperado y reutilizado para actividades comunitarias o destinadas a jóvenes del distrito.

Reclamos por el deterioro ambiental

Las críticas también alcanzan al estado de la laguna ubicada dentro de las 22 hectáreas del parque.

De acuerdo con las denuncias vecinales, la falta de mantenimiento afectó el ecosistema del lugar y provocó una pérdida progresiva de biodiversidad. Entre otros puntos, mencionan la remoción de juncos que protegían las orillas y la sustitución del sistema de aireación por otro de menor capacidad y funcionamiento irregular.

Como consecuencia, sostienen que comenzaron a desmoronarse sectores del borde de la laguna y desaparecieron especies que históricamente habitaban el lugar.

"Antes había renacuajos y ahora no hay renacuajos; venían garzas y ahora no vienen las garzas", lamentaron.

También advirtieron sobre el deterioro de árboles cercanos al espejo de agua y reclamaron medidas para recuperar la vegetación acuática original del sector. "Esto se convirtió en un charco horrible cuando era un espejo de agua", resumieron.

A su vez, los vecinos denunciaron la existencia de una zona anegada con aguas servidas sobre la colectora, situación que, aseguran, se mantiene desde hace meses.

"Se ve que algún caño se ha roto", señalaron al explicar que el agua acumulada afecta a especies arbóreas que no toleran esas condiciones.

A eso suman la desaparición de más de diez árboles históricos del parque, entre ellos varios pinos que integraban el diseño paisajístico original del antiguo campo de golf. "Árbol que se seca, motosierra", criticaron.

Las arquitectas vinculan la situación del Parque Público del Golf con una modalidad de gestión que, según sostienen, limita la participación de los vecinos en las decisiones urbanísticas del distrito.

"No tenemos respuesta por parte del intendente", afirmaron, al tiempo que señalaron que la falta de diálogo se repite en otros debates vinculados al desarrollo urbano de San Isidro.

El predio funcionó durante décadas como cancha de golf administrada por la Armada y hasta 2018 albergó actividades deportivas y educativas, incluida una escuela de golf abierta a vecinos, estudiantes y personas con discapacidad.

En medio del conflicto, los residentes convocaron a una movilización y a un abrazo simbólico al parque para reclamar precisiones sobre el futuro del espacio verde.

"Los esperamos a todos los vecinos para luchar y hacernos oír, para cuidar el parque", expresaron.

El malestar quedó sintetizado en una de las consignas que se repiten en las protestas y carteles desplegados durante las convocatorias: "Son todos negociados, nada para la gente".

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