Raúl Hutin, empresario textil y dirigente pyme, dialogó con BAE Negocios sobre la realidad del sector y las perspectivas futuras.

—¿Cómo están en este momento el sector textil y el pyme en la Argentina?
—La industria en general viene de épocas de pandemia dura y hemos sufrido los avatares de esta mala época. De cualquier manera tenemos que saber que estamos mejor que el año pasado, y seguramente el año que viene vamos a estar mucho mejor. De hecho la industria respecto del año pasado ha levantado, si bien es bastante heterodoxa la levantada, porque vemos sectores que están muy bien, otros que están regular y otros que están muy mal. Lamentablemente es como cayó la perinola de cada uno, pero en general la industria está levantando. No así el comercio, que está en una situación más complicada y esto se debe a que la gente tiende a salir menos, a no ir a los locales, a no estar con público y hay mucho miedo al contagio, y hay menos poder adquisitivo. Entonces el sector comercial anda un poco más flojo.

—¿Cuál cree que es la herramienta para salir de esta situación?
—Esto es bastante sencillo. La forma de levantar la economía es poniendo plata en el bolsillo de la gente, que los empresarios paguemos buenos salarios, que las paritarias superen a la inflación, y que estos buenos salarios no se los lleven siempre los mismos que son los sectores concentrados de la economía que aumentan los precios indiscriminadamente. Si somos más equitativos en el reparto de la torta vamos a andar mejor. Lo que se necesita es que el salario supere a la inflación y que la gente tenga un mango en el bolsillo para poder gastar. A partir de ahí esto va para adelante, ponemos en marcha la rueda virtuosa de la economía.

—¿El Gobierno cómo jugaría en esto, con aumentos por decreto, con suba de techos de paritarias?
Las paritarias me parecen una herramienta absolutamente saludable ya que es el juego directo de trabajadores y empresarios definiendo una misma situación ya que en realidad todos comemos del mismo plato. Pero el Estado sí tiene un rol preponderante que jugar, y que está en balancear las cargas sobre los sectores monopólicos y oligopólicos que tenemos. Todos los países serios tienen leyes antimonopólicas que impiden que aquellos trusts que dominan una cadena de valor pongan el precio que se les ocurra en función de su codicia, fundamentalmente. En ese sentido y en este caso específico, el Estado tiene que jugar ese rol preponderante, tiene que estar con la mano firme y presente, poniendo la rentabilidad que corresponde. No puede ser que la misma empresa que está acá y está en Francia, gane el 7% en Francia y acá gane el 40 por ciento. Y esto está pasando hoy en la Argentina. 

—¿Cómo ve la representación empresaria en la Argentina? ¿La UIA puede representar a las pymes?
—Primero la UIA no tiene la representatividad de todos los sectores empresarios ni mucho menos. Lo que sucede y así lo ven algunos sectores, es que tiene la representatividad de las grandes empresas en la Argentina, que son el 5% de todas las empresas, el 95% somos las pymes, y por lo tanto tenemos nuestra propia representatividad: yo soy secretario general de la Central de Entidades Empresarias Nacionales (CEEN) y como tal ocupo la Mesa Nacional de Unidad Pyme donde estamos todas las entidades que representamos a las pymes de todo el país. Sucede que lamentablemente los medios de difusión le dan mucho más espacio a la UIA y a sus entuertos, que a las pequeñas y medianas empresas que somos las que construimos realmente el país. De hecho ahora la pelea entre (Daniel) Funes de Rioja y (José Ignacio) De Mendiguren llenó páginas y páginas, y los pequeños y medianos empresarios que estamos de la mañana hasta la noche los siete días de la semana luchando para dar trabajo, para llevar a cada hogar los productos que necesitan, no nos tiene en cuenta nadie, para ser sinceros.

—¿Y qué papel puede tener en esto un instrumento que ustedes están buscando revitalizar como es la Confederación General Económica?
—La Confederación General Económica ya está en marcha, ya funciona como tal, estamos dándole fuerzas a la Confederación General de la Producción, a la Confederación General de la Industria, y así vamos a llegar a darle fortaleza a la vieja y gloriosa CGE. Pero para que todos los planetas se alineen hay que dejar pasar un tiempito, y este no es el tiempo más propicio para que eso suceda, ya que la pandemia produjo una diáspora importante en el empresariado nacional. Pero de cualquier manera los empresarios pyme estamos con nuestras entidades representativas dando batalla, y no tenemos nada que ver con el manejo de la UIA, que es netamente político, alineándose con AEA, con la Sociedad Rural, con la Mesa de Enlace, o sea con lo más retrógrado del empresariado argentino. Si se le puede decir argentino