A más de un mes del inicio del aislamiento preventivo obligatorio por coronavirus, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) advirtió sobre los cambios en el estado emocional de niños, niñas, los y las adolescentes. Mantener una estructura de hábito, y no negar el estadio de riesgo son algunas de las claves para hacer más llevadera la etapa de confinamiento, indicó. 

Con tres períodos de evolución, la SAP describe esta nueva etapa de cuarentena como de un "entramado social desarticulado" por el quiebre de lo cotidiano en los hábitos básicos que arroja "inhibiciones y regresiones" en el ámbito de acción, emocional y en el estudio de los niños, las niñas, los y las adolescentes. 

Entre los nuevos cuadros, se percibe un aumento de la angustia por la confrontación a una "gran incertidumbre", que se suma a la aceleración de la pulsión de muerte por temor a pérdidas de afectos cercanos. Además, se registraron aumentos en trastornos del sueño.

Distinguidos en rangos etarios, los más chicos muestran una mayor sensación de seguridad por la cercanía con las familias afectadas por la suspensión de actividades. En adolescentes, por el contrario, el impacto se manifiesta como un "padecimiento del encierro" que afecta a la sensación de "independencia".

En hijos de médicos se acelera el sufrimiento por el "alto riesgo" al que se exponen los padres de forma diaria. 

Desde el punto de vista educacional, se percibe una falta de encuadre que sostenga las actividades, además de una suplencia obligada de los padres en el rol de maestros. 

Frente a estos conflictos, la SAP recomienda no negar la realidad ya que al momento de flexibilizarse las actividades, "no nos encontraremos con lo conocido" porque habrá "otros parámetros para moverse y relacionarse". 

Además, insta a "bajar el nivel de exigencia propio y con los demás", para no pretender llenar constantemente el tiempo con actividades.

"El concepto que está circulando de que hay que aprovechar para hacer esto o aquello no es conveniente cuando se convierte en una obligación de ser productivo. Permitirse y permitir estar aburrida/o o desganada/o o perdiendo el tiempo sin hacer nada", señaló la entidad de pediatría.