La receta de un ayuno de dopamina es tan simple como extraña: desconectarse de tantos estímulos externos como sea posible. Quienes lo hacen cuentan que dejan de comer, ignoran su teléfono, la computadora y todo dispositivo tecnológico, y tratan de evitar interactuar con las personas tanto como sea posible, incluido el contacto visual. Algunos no escuchan música y evitan la luz artificial. Es la terapia de moda en Silicon Valley.

Según explica en un artículo de la BBC, James Sinka, empresario de tecnología, comunica con anticipación a sus familiares, amigos y colegas qué día se reserva para el ayuno de dopamina y les avisa que no tendrán noticias de él. Es una de las muchas personas en el centro tecnológico que adopta esta práctica que ya fue cuestionada por varios especialistas de la salud.

La dopamina es un neurotransmisor, o mensajero químico, vinculado a cómo sentimos la motivación para hacer las cosas. A menudo se le ha denominado incorrectamente el “químico del placer”.

“La liberación de dopamina puede ser provocada por una variedad de estímulos externos, especialmente eventos sobresalientes inesperados”, dice Joshua Berke, profesor de neurología y psiquiatría en la Universidad de California en San Francisco. “Estos pueden variar desde ruidos fuertes repentinos y desagradables hasta estímulos que, a través de la experiencia previa, se han asociado con la recompensa”.

Los defensores del ayuno de dopamina creen que nos hemos sobreestimulado por los “golpes” rápidos de dopamina de las redes sociales, la tecnología y la comida. Dicen que evitando deliberadamente estos estimulantes comunes, que vemos como actividades placenteras, podemos disminuir la cantidad de dopamina en nuestro cerebro. Luego, después del ayuno, cuando volvemos a involucrarnos con estos estimulantes, los disfrutamos más y nuestras vidas se sienten mejor.

Cameron Sepah, un psicólogo que trata a muchas personas en el área de Silicon Valley, dice que el ayuno de dopamina se basa en una técnica de terapia conductual llamada “control de estímulo” que puede ayudar a los adictos al eliminar los desencadenantes de uso. Lo define como una forma de optimizar la salud y el desempeño de los CEO y capitalistas de riesgo con los que trabaja. Él dice que sus pacientes informan mejoras en el estado de ánimo, la capacidad de concentración y la productividad, dándoles más tiempo libre para otras conductas saludables.

Pero no todos están tan convencidos del valor de la terapia y sus beneficios. La Dra. Amy Milton, profesora titular de psicología del Downing College de Cambridge dice: “No estoy segura de que esté haciendo algo al sistema de dopamina. Lo que no quiere decir que sea una mala idea revisar ocasionalmente los hábitos.”

También se asemeja a otro método para mantener el bienestar que ha existido durante muchos años: la meditación Vipassana. Para algunos, el ayuno de dopamina es simplemente Vipassana rebautizada como un “salvavidas técnico”.