Desde 1996, cada último miércoles de abril se conmemora el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido para informar acerca de las consecuencias que provoca en cada individuo, así como también en la sociedad a nivel general.

Un bocinazo, una obra en construcción o los gritos callejeros son solo algunos de los ruidos que irrumpen en nuestro día a día. Aunque estemos acostumbrados a todos ellos, con el paso del tiempo comienzan a repercutir en nuestra salud, provocando deterioros tanto a nivel físico como psicológico.

Mario Chiaraviglio, médico otorrinolaringólogo y especialista de MED-EL, explica que exponerse a ruido de mucha intensidad sin protección auditiva puede producir afecciones tales como la hipoacusia. En ese caso, la gravedad de la condición dependerá de la intensidad del sonido, así como también el tiempo de exposición. "Algunos síntomas que deberían servir como una primera alarma son la fatiga auditiva o los zumbidos" detalla el especialista. Estas señales no tratadas a tiempo pueden desembocar en una pérdida de la audición.

Los ruidos de fondo afectan a la audición y desde MED-EL mencionan cinco sectores profesionales cuyos empleados corren mayor riesgo de sufrir pérdida auditiva:

1. Construcción: quienes están en contacto con máquinas industriales que generan mucho ruido, como albañiles, obreros, carpinteros y directores de obra.

2. Aviación: cualquier miembro de la tripulación, como pilotos, azafatas y comisarios de a bordo, así como también el personal de pista. Todos están expuestos a los diversos niveles de ruido provocados por el avión, ya sea durante el despegue, el aterrizaje o por los cambios de presión.

3. Música y entretenimiento: no solo hace referencia a los músicos y DJ sino también a los técnicos de sonido y a los trabajadores de centros de ocio (como cines, recitales, teatros y bares, entre otros).

4. Docencia: cada persona que conforma el cuerpo docente se enfrenta de manera diaria a diversos ruidos que son el resultado de una gran concentración de personas que se generan murmullos, gritos y conversaciones paralelas.

5. Transportistas: ya sea de viajeros o de mercancías, todos ellos conviven con los ruidos vehiculares, del tránsito y de las rutas. Se puede mencionar a los taxistas, colectiveros, choferes, conductores de motos y camioneros, entre otros.

"Para todas estas labores existen normas que deben ser seguidas y tenidas en cuenta para prevenir el deterioro auditivo. Es esencial seguir las medidas de protección, así como también hacer el seguimiento correspondiente a aquellos trabajadores para los cuales existen riesgos de lesión auditiva por sus tareas diarias. "En estos casos, los trabajadores deberían hacerse chequeos cada seis meses o un año, dependiendo del grado de exposición e intensidad del ruido" concluye Chiaraviglio.