El homo sapiens invadió todos los continentes pero en diferentes tiempos. El ser humano es el único ser biológico que consiguió conquistar los cinco continentes.  Algo caracterizó a esta invasión, la extinción de grandes animales, especialmente otros mamíferos gigantes que compartieron su existencia con el hombre como mamuts, canguros gigantes o el tigre dientes de sable.

Cuando llega el humano tanto a Australia, (el primer continente separado por agua al que arribo) luego de haber evolucionado en África luego pasado a Asia y  Europa. Por último  paso América hace 17.000 años generando también extinciones masivas. Canguros de dos metros de alto,  aves enormes incapaces de volar y depredadores gigantes de Australia antes de la llegada de los humanos. Después, la mayoría de aquellos gigantes desapareció.

En América megaterios y gliptodontes entre otros fueron extinguidos a partir de la llegada de nuestra especie. Algo parecido había sucedido con los hombre de Neandertal con quienes compartimos nuestro tiempo y se extinguieron.

Los mamíferos de Australia y América no habían estado acostumbrados a la violencia del humano pues ni evolucionaron en el mismo sitio. El homo sapiens, al parecer seres indefensos, pudieron engañarlos más fácilmente a estos gigantes y exterminarlos.

Algunos datos que afirman esta teoría es que los grandes habitantes del mar no desaparecieron en ese mismo tiempo habiendo resistido las glaciaciones. El reconocido historiador Yuval Harari plantean que los grande mamíferos terrestres no habrían resistido la revolución cognitiva (hace 70.000 años) y la agrícola (12.000 atrás) del homo sapiens. Ahora la revolución industrial podría depredar a gran parte de las habitantes marinas a partir de la pesca ilegal y especialmente la gran contaminación.

El proceso de caza es mucho más relevante en la evolución del humano y su cerebro, de lo que en general se considera, pues hubo un momento en la evolución de nuestros antecesores, los homínidos, que pasamos de ser vegetarianos a también carnívoros. Es decir nos convertimos en omnívoros, habiendo aparecido esta característica hace por lo menos 1.600.000 años en un antecesor nuestro: el Homo-Erectus. Aparecieron así los primeros cazadores-recolectores siendo el hombre cazador y la mujer recolectora, especialmente de tubérculos.

Entonces, el primer bípedo (Lucy un australopiteco) era vegetariano y con un cerebro de 450 centímetros cúbicos (cc); luego aparece el Homo Erectus hace dos millones de años agrandando su cerebro a alrededor de 850 cc y con el cual se piensa empezó la caza, hasta el hombre actual, triplicando el cerebro hasta 1500 cc. El hombre se convirtió en la especie más cazadora e invasora.

Comer carne

Los antropólogos y neurobiológicos piensan que el incorporar carne en la dieta con mayor eficiencia energética contribuyó a agrandar al cerebro humano. El proceso de cazar se lo relaciona muy fuertemente con este aumento de cerebro. Mucho más si la carne era cocida, dado que requiere menos gasto calórico para digerirse.

Al comienzo hemos podido comer  restos, pero luego lo que encuentran los arqueólogos parece no corresponder a rapiña sobre la comida de otros animales predatorios, sino probables instancias de caza del Homo. Pues los capturados son animales jóvenes, a diferencia de lo que cazan los predadores cuyas víctimas son los más viejos o bebés. A diferencia de estos últimos los encontrados son animales jóvenes ágiles, pero elegidos y cazados a partir de instrumentos. Es así que la caza por herramientas cobra una vital influencia sobre nuestro proceso evolutivo depredador.

El humano tuvo la capacidad de crear una punta de lanza con silicio y aplicarlo a un palo construyendo las primeras lanzas. Generando las primeras armas de utilización a distancia.   Los chimpancés necesitan de grandes colmillos para tener la agresividad suficiente en la lucha, pero aumentan los riesgos de contacto directo con el animal herido.

Mark Pagel, especialista en biología evolutiva de la Universidad de Reading,  plantea que hace 60.000 años se ha producido una aceleración evolutiva, cuando el hombre (en un principio africano) salió del África hacia  Europa y Asia. A pesar que se han descubierto actualmente,  puntas de lanzas y  adornos colgantes,  en Sudáfrica y Etiopía miles de años antes de esa fecha. Y mucho antes de los primeros esbozos de actividad simbólica encontradas en Europa y que datan de hace aproximadamente 35.000 años. Es decir que el proceso cultural generado por nuestro cerebro abstracto, comenzó mucho antes de lo pensado y en lugares muy variados.

Habilidades y tecnología

Así el ser humano se convirtió en una especie con gran capacidad para aprender y transmitir habilidades y tecnología. Lo que el estudioso de primates Robert Sapolsky, de la Universidad de Stanford, propone es que el humano es el único primate que va más allá de los límites de la evolución.  

El homo sapiens, accedió en forma repentina a otros continentes totalmente apartados a través del mar. El primero el australiano, donde los animales mamíferos gigantes  veían al humano como un ser indefenso, dado que estas  especies que no evolucionaron con él y no habían introducido el instinto de cuidad ante nosotros. 

El homo sapiens presentaba una gran capacidad: la creación de armas, es el caso del aprendizaje de actividades motoras, el antropólogo Dietrich Stout de la Universidad de Emory, ha observado que las personas que aprenden una actividad, como por ejemplo tallar piedras; activan en imágenes funcionales por resonancia magnética de un sector posterior del cerebro (lóbulo parietal supramarginal, especialmente visoespacial), cuando recién comienzan a aprender y se tiene una baja destreza. En cambio cuando se adquiere a destreza motora fina, a través de la experiencia, “lo que Stout llama cultura acumulativa” se activa el sector del lóbulo frontal del hemisferio derecho (circunvolución inferior frontal izquierda).

El uso de una lanza además requirió, según plantea Neil Roach de la Universidad George Washington y su equipo un sistema de una cintura pélvica especializada y flexible con un brazo modificado (hueso húmero más recto), que le otorga al humano gran capacidad y fuerza de lanzamiento; pero además una gran precisión. Se le suma una modificación del hombro que se termina por desarrollar en el Homo-Erectus, el primer cazador con armas a distancia. Es decir que a la vez de necesitar capacidad constructiva y de planificación se necesitó de una gran capacidad ósea y motora (tanto en fuerza como en precisión).

Así, la caza y las primeras armas utilizadas por un predecesor nuestro (Homo Erectus) generó con el tiempo un ser que no para de incrementar su capacidad bélica. Y esa capacidad de caza que nos agrandó el cerebro, a la vez generó la especie con mayor destreza para invadir y cazar al resto de las especies existentes.

Esta capacidad se extendió su uso para fines invasivos y con capacidad de destrucción masiva. Así el homo sapiens pone en riesgo la subsistencia de sí mismo y del resto de las especies, instalando paradójicamente un riesgo de interrumpir el proceso evolutivo.  

Algunos científicos plantean que a muchos animales los habría exterminado la última glaciación. Pero la mayoría sugiere que los cazaron los humanos hasta acabar con ellos. O por los menos por ambos mecanismos. Con un mundo contaminado y un mar inhabitado ni podremos sobrevivir como especie. El ser humano es el mayor exterminador biológico de especies de la historia del mundo. Esperemos tomar conciencia.

* Prof. Titular Fac. Medicina UBA. *Neurólogo Cognitivo y doctor en Filosofía